LA RADIO COMO SISTEMA DE COMPARTIR PASIONES

LOS 39 SONIDOS es un programa de radio que se escapa a las funciones tópicas de un espacio musical al uso. La idea es la de compartir sensaciones sónicas a través de un pequeño/gran club de apasionados por melodías creativas.
Combinando canciones del pasado con composiciones del presente, recuperando discos mágicos añejos y mezclando esos sonidos con algunos discos que surgen de ahora mismo y que nos dan a entender la necesitad de vibrar tanto con lo de antes como con lo que nos rodea, huyendo de las vulgares interpretaciones de las multinacionales, que corroen la creatividad.
Este es un programa de canciones, de buenas canciones, nuestras mejores amigas; pero también es un programa de gente que crea arte sónico, que hace discos eternos o, por lo menos, que son eternos durante un periodo que nos hace las cosas más dulces.
En fin, hablamos sobre sentimientos que provocan los decibelios, discos,canciones, discos y canciones.
LOS 39 SONIDOS se emiten cada lunes en directo, desde las 9 hasta las 12 de la noche y es grabado instantáneamente para ser colgado al día siguiente.
Pero, para degustar el programa en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo mejor es ir a: http:los39sonidos.podomatic.com
Buen provecho!

jueves, 22 de mayo de 2014

10 RAZONES SONORAS PARA APASIONARSE EN SOLEDAD (O CON COMPAÑÍAS COMPLACIENTES)

ESTAS SON LAS ULTIMAS 10 ENTRADAS DE DISCOS DEL DÍA QUE VOY COLOCANDO EN EL FACEBOOK.

Pavlov's Dog – At The Sound Of The Bell (Columbia 1975)
El rock progresivo siempre ha sido característico de Europa, en muy pocas ocasiones casos de grupos de esta índole en Estados Unidos han causado demasiada sorpresa, ya que, invariablemente, acababan acercándose al AOR o incluso al heavy metal. Excepción notable es la de Pavlov's Dog, banda de St. Louis que asimilaba las enseñanzas de los grupos progresivos británicos, especialmente los del sello Charisma (Genesis, Van Der Graaf Generator...) y lograban un climax en sus discos esmerado y casi metamático. Ricos en matices y arreglos, poseían una extraordinaria voz en su cantante y líder, David Surkamp, quién elaboraba unos difíciles registros para elevar a la cúspide canciones extensas y mágicas. Hicieron dos únicos Lp's, siendo su segundo disco una obra bien temperada que gana con el paso de los años y muestra el porqué un grupo americano como ellos llegaba a lo excelso mientas otros se quedaban en la anécdota (como Kansas, por poner un ejemplo). Abrumadores.



Hamilton, Joe Frank & Reynolds – Hamilton, Joe Frank & Reynolds (ABC/Dunhill 1970)
Dan Hamilton, Joe Frank Carollo y Tommy Reynolds empezaron en el circuito de bandas surf de Los Angeles, teniendo cierta relevancia con los T-Bones. Pero ellos estaban más interesados en el sonido soul negro y en ciertos toques sureños, inspirándose en grupos como Three Dog Night, por eso su primer Lp recogía esas esencias. En lugar de tomar un nombre común como grupo, prefirieron poner sus apellidos es este trabajo rotundo de soul blanco que te atrapa al instante. Canciones diáfanas y contagiosas que rebosan alegría y que son portadoras de unos arreglos de viento incontestables, además de leves acercamientos al sonido latin. Producidos por Steve Barri, amigo personal y colaborador de P.F. Sloan, el resultado global de este LP es absolutamente memorable, cosa que no pudieron igualar en sus dos siguientes discos. Sin desperdicio desde el primer corte al último.



Bulldog - Bulldog (Decca 1972)
De las cenizas de los Rascals (anteriormente Young Rascals) nace esta banda de power-pop clasificable junto a Raspberries o Big Star, aunque con un posicionamiento muy neoyorquino. Dino Danelli era uno de los músicos que más aportaron a los Lp's conceptuales de Rascals, los más psicodelicos, pero cuando Felix decidió marchar por otros terrenos, él insistió con un grupo menos complicado y más directo. Y nació Bulldog, otra formación de italoamericanos con pasión por la melodía. Aunque su experiencia les situó como grupo a tener en cuenta, la coyuntura de aquellos años les condenó al oscurantismo, ya que, a principios de los 70, el pop, por muy musculoso que fuera, no estaba bien visto. Afortunadamente el paso de los años no sólo es un verdugo, también sitúa al artista en su condición. Gran disco sin pretensiones, como debe ser el pop, el bueno.



Radio Stars – Songs For Swinging Lovers (Chiswick Records 1977)
Andy Ellison era un viejo conocido del pop londinense; él había militado en John's Children y había incitado a Marc Bolan a que hiciera algo con ese puñado de canciones folk que tenía agazapadas en la mochila. Luego, en plena eclosión Glam, se invento un artilugio llamado Jet, con un soberbio disco que pasó sin pena ni gloria. Reivindicado por David Bowie o Iggy Pop, entre otros muchos, se dejó cautivar por el incipiente sonido Punk y conoció a un compositor de robustas canciones del género, Martin Gordon; así nacieron los Radio Stars, amparados en el impecable sello Chiswick, que les publicó dos LP's tremendos, urgentes y rabiosos; dos discos que combinaban la fiereza mod de los sesenta (de la que era conocedor Andy), con la tensión del momento. El resultado fue absolutamente perfecto.



John Sebastian – The Four Of Us (Reprise 1971)
Tuvo que llevar la losa de haber sido el líder de una de las bandas más prominentes del pop americano de los 60, The Lovin' Spoonful, el auténtico grupo de Nueva York o, por lo menos, del Greenwich Village. Sus discos con aquél grupo son insustituibles, difícilmente superables y cargados de sensibilidad; decenas de canciones llevaban su rubrica y sellaban una época inigualable. Pero John Sebastian se convirtió al movimiento hippie, fue un defensor altivo del pensamiento e inició una carrera en solitario inspirándose en sus amigos de la Costa Oeste. El resultado no fue nada malo, al contrario, sus discos y sus apariciones en festivales como Woodstoock corroboraban su actitud y demostraban que no había perdido inspiración. Pero eran demasiado acústicos, demasiado Crosby, o Stills o, incluso, Young sin electricidad; es decir, naufragaban en busca de esas melodías excitantes que tenían sus canciones con Lovin' Spoonful. Hasta que llegó su tercer disco, donde volvía a recuperar su estilo, entre el Lennon más lúcido y el Ray Davies más entrañable. Quizá, como nadie se esperaba su retorno al pop mayúsculo, el disco pasó sin pena ni gloria, pero él lo hizo de nuevo, nos volvió a conmover con sus estribillos enternecedores.



Sleepy Hollow - Sleepy Hollow (Family Productions 1972)
Si no llega a ser por el interés del sello Cherry Red en buscar las cintas originales para reeditar este LP (aunque ha sido sólo en CD), estaríamos hablando de un disco del cual su existencia sólo consta para un puñado de coleccionistas. Sleepy Hollow eran un trio americano de la Costa Este que conectaban con la ideología pop de Badfinger y cuyas canciones tenían un poso tremendamente Beatle. Pero no eran una rara avis; seguramente si les hubieran dado un poco de cobertura, este Lp se hubiera vendido muy bien, porque era un disco atrayente para el público de canciones pop en la línea de la última época de los Beatles. Poco más se puede decir, excepto que es un álbum exquisito, bien arreglado, sin sobras y, desde luego, muy caro en su edición de vinilo original.
Disfrutadlo, os quedaréis embobados.



Eric Burdon & War – Eric Burdon Declares "War" (MGM 1970)
Todas las encarnaciones de Eric Burdon eran sorprendentes; él siempre fue el británico con alma negra más auténtico de las islas.Tras sus primeros álbumes con los Animals, en la tesitura R&B típicamente inglesa, descubrió las esencias de la experimentación, especialmente al conocer personalmente a Jimi Hendrix, lo que le incitó a montar sus nuevos Animals, con varios discos a su espalda que quitaban el hipo, literalmente. Pero Burdon era inquieto y, tras afincarse definitivamente en los USA, contactó con una banda formidable de funk, War, que habían hecho una serie de discos espectaculares de música negra del ghetto; antes habían hecho discos con el nombre de Señor Soul, ya que tenían miembros latinos en sus filas. El resultado de esa fusión de talentos dio lugar a una mezcla dinámica de Soul, Funk, Psicodelia y experiencias que aturdían, cuanto menos. Canciones propias y adaptaciones que desmontaban las originales como en un artilugio de laboratorio. Aunque es difícil elegir cual de los Lp's conjuntos fue superior (está también Black Man's Burdon), creo que éste es el disco más abrumador. Sí, eso, abrumador es la palabra.



Mark Radice – Mark Radice (Paramount 1972)
El apellido Radice está vinculado con la música en los Estados Unidos. Mark era el más pequeño de la familia y el más cercano al rock; no tuvo problemas para entrar en una compañía de discos y grabar su primer disco en 1972, con un diseño de portada realmente innovador para la época. Años después se hizo famoso por participar en Barrio Sesamo, pero esas fueron otras historias, así que hay que olvidar lo que hizo a partir de aquél LP, que no tuvo el reflejo que merecía. El disco en cuestión es un Lp de sonido entre décadas, que transpira la herencia del hippismo y se centra en el ambiente californiano que podía hacer gente como Leon Russell o Randy Newman, con composiciones que recurren a la herencia clásica del country o el folk, pero que lo redondea con electricidad. Mark, años más tarde, decidió acercar su talento a lo comercial, gracias a sus contactos familiares, pero nunca se arrepintió de aquél trabajo amateur rico en melodías y actitud



Ralph McTell – Spiral Staircase (Transatlantic 1969)
Era ya un veterano de la escena folk inglesa con tan sólo 20 años, recorriendo todos los pubs donde eran bienvenidas las guitarras acústicas, las letras sobre las miserias de la vida y una actitud política de izquierdas, sin caer en tópicos comunistas, como sus congéneres del otro lado del mundo, aquellos del Village neoyorkino. Su tercer Lp es un tratado de humanidad callejera, con algunas melodías inolvidables y su intensa voz resquebrajando historias sobre soledades, tristezas y lugares cotidianos de la rutina humana. Y, por si fuera poco, el disco se abre con una descripción de su ciudad, Londres, caminando por los sueños rotos y las incertidumbres de un mundo que se veía venir y que a nadie nos gustaba que acabase en lo que es ahora. Fíjate por donde.
Colosal.



Seatrain – Marblehead Messenger (Capitol 1971)
De las cenizas de Blues Project, con la ayuda de un joven músico tejano (Peter Rowan), nacen estos Seatrain, conservando el espíritu hippie y usando raíces del country y el folk americano. Su sonido fue muy Costa Oeste y lo cierto es que su versatilidad se movía por los terrenos de sus componentes, que tenían otras aventuras personales; por eso nunca fue un grupo entendido como tal, sólo un proyecto de varios músicos que coincidían en idearios. Con esas premisas y la producción de George Martin, se embarcaron en su tercer LP, el más ambicioso en cuanto a sonido y el más creativo en cuanto a composición. Pero no tuvieron demasiado apoyo logístico y acabaron aburriéndose, haciendo un cuarto disco sin alma y dedicándose a sus historias paralelas, que alcanzaban grandes momentos, como las de los Rowan Brothers.






















domingo, 4 de mayo de 2014

15 Nuevas entregas de discos apasionantes

Murray Head – Say It Ain't So (Island 1975)
Tuvo que lidiar con la etiqueta de actor para adolescentes, debido a su cara bonita y a que fue reclamado en films de dudosa calidad, más bien comerciales. Pero era un excelente compositor de pop con efluvios folk y así lo demostró en un sugerente disco de debút, "Nigel Lived", secundado por este segundo álbum, más melancólico y tenso, casi inspirador de esa generación de perdedores sónicos que ahora capturan nuestra atención. Y ya no pudo hacer mucho más; seguramente se agotó ante tal despliegue de imaginación y bucolismo. Siguió en el mundo del cine comercial, vivió mucho tiempo en España y se le conocieron infinidades de romances con estrellas del alterne vulgar cinematográfico. pero aún hay gente que recuerda aquél muchacho tímido de voz resquebrajada que nos hizo llorar con su ternura y con momentos rebosantes de pasión. Momentos que inundan este disco.



The Chocolate Watchband – The Inner Mystique (Tower 1968)
En la soleada California se cocían bastantes productos químicos relacionados con el sonido. Si por el norte se confeccionaba un hallazgo regado de esperanza hippie, por Los Angeles todo rezumaba un cultivo de ácido lisérgico despampanante. El que tenían grupos de tinte garagero como los Standells y, especialmente, estos psicóticos Chocolate Watchband, cuyo segundo Lp es un trallazo de viaje eléctrico estremecedor para volar hacia espacios mentales infinitos. Guitarras tremebundas y voces agridulces en parajes de cosmos de energía decibélica. Toma ya definición!!



Spiral Starecase – More Today Than Yesterday (Columbia 1969)
Sacramento, capital administrativa del estado de California. Pocos grupos recordamos de aquella localidad, porque todos los que allí nacían se largaban de inmediato a San Francisco, a pocas millas de allí. Pero de Sacramento eran Spiral Starecase, una banda multiforme de pop almibarado y enriquecido por dosis altas de Sunshine. Muy alegres, muy optimistas y... muy efímeros. Su único LP contenía gemas preciosistas que contrastaban con lo ácido del momento, sus pintas tampoco es que hicieran mucho por la labor y, tras un Lp de presentación tan excitante como olvidado, pasaron a mejor vida, a pesar de tener un éxito en ciernes (la canción que da título al álbum). No es que se les echara mucho de menos, pero ahora, tras el paso inexorable del tiempo, descubrimos las esencias de un trabajo bien calibrado de pop cristalino apoyado por dos excelentes secciones de viento y cuerdas. Soul pop blanco en estado purísimo!!



Joe Walsh – Barnstorm (ABC/Dunhill Records 1972)
Walsh era, comparativamente, el Clapton americano. Militó en los tres y fundamentales discos de James Gang y fue requerido por un buen número de músicos por su versatilidad y su elegancia tocando la guitarra. Su primer Lp presenta una conjunción de caminos por los que se encontraba cómodo; esencias de blues, country rock y herencias psicodelicas que se traslucen en un álbum cambiante y, a su vez, homogéneo. La pulcritud de sus fraseos, su bien timbrada voz y los ayudantes que empleó en el disco elevan a un gran nivel el talento que venía demostrando desde hacía años en sus colaboraciones. Era preciso que tomara relevancia y adoptara bajo su propio nombre una serie de discos formidables que dan comienzo con este LP. Un disco mucho más vibrante de lo que el reconocimiento le ha dejado.



Pete Shelley - Homosapien (Genetic 1981)
Tras la debacle de los Buzzcocks, las dos cabezas visibles de la banda iniciaron caminos separados, era la única solución para no matarse. Shelley era, de sobras es sabido, el genio real de la banda, pero nadie se esperaba el concepto que iba a abrazar en su primer disco, un LP electrónico de música experimental que nada tenía que ver con el espíritu pop-punk de su banda; aquél paso en falso se llamó "Sky Yen". Afortunadamente, su regreso al mundo del rock fue aplastante, recuperando el sonido del último álbum de Buzzcocks, que contenía algún atisbo, leve hay que decir, de tecno pop. Nada de qué asustarse, las canciones de "Homosapien" siguen siendo urgentes, energéticas y cargadas de pop irresistible y escucharlo ahora mismo es como respirar a pleno pulmón oxígeno sin manipular, realidad nada transgénica, vamos.



Jay & The Techniques – Love, Lost & Found (Smash 1968)
A pesar de que sus pequeños hits los consiguieron al principio de su carrera, en el 66, con su álbum de debút "Apples, Peaches, Pumpkin Pie", es con su segundo Lp, dos años después, cuando logran establecer un hilo común entre el sonido Soul del norte y lo que tiempo después se llamará Disco Music y se afincará en Filadelfia. Ellos eran también del estado de Pensylvannia y de ahí la conexión, pero sus canciones tenían un brío inesperado para ser catalogables como precursoras reales de la disco music; realmente yo los encuadraría como Northern Soul. Su elegancia estaba a la altura de sus composiciones.
IMPECABLES



The Tremblers – Twice Nightly (Johnston Records 1980)
Peter Noone era uno de los "pretty faces" británicos más reconocidos del merseybeat 60's. Formaba parte de los encantadores Herman's Hermits, cuyos discos eran la parte más deleitable y menos agresiva del beat. Tras una serie de álbumes que triunfaron plenamente en los Estados Unidos, acabó viviendo allí y metiéndose de lleno en el mundo de la televisión. Guapo era, desde luego, y muy inglés, que eso llamaba la atención. Nadie puede discutir lo buenos que eran los discos de Herman's Hermits, pero Peter no quería volver a recuperar ese ambiente tan sixties y su regreso a la música estuvo marcado por el creciente fenómeno del power-pop, una música irresistible que bebía de las fuentes beatle y le dotaba de una energía más americana. Él no sabía que el power-pop era tan fantástico como ignorado y que, pese a tener todos los ingredientes para ser consumido por masas, acabó siendo un movimiento muy muy minoritario (excepto algunos casos como Cheap Trick o Tom Petty). La cuestión es que montó su grupo de power-pop para manufacturar un LP imponente, ortodoxo del género e imposible de superar. Y no vendió, ni siquiera para darle la confianza necesaria para continuar. Y ahora, casi treinta años después, lo descubrimos como un disco embriagador de pop fulminante y contagioso. Power-P-U-T-A-D-A.



Tea & Symphony – An Asylum For The Musically Insane (Harvest 1969)
Cuando en Inglaterra se conjugaba el Folk y la psicodelia se encontraron tesoros difíciles de catalogar; eran posicionamientos increíblemente originales y dejaron un legado insuperable. Muchos grupos vertieron su talento en una serie de ráfagas y se secaron. Eso pasó con Tea & Symphony, un trío de iluminados que logran un disco soberbio donde los paisajes ácidos se combinan con sentido del humor planeando sobre todo el álbum un ligero ambiente pop que lo hace encantador. En algunos instantes hay paralelismos con el sonido irreverente de Daevid Allen y sus Gong, incluso a Kevin Ayers en su etapa más bohemia. En definitiva, es una joya para degustar en plenas facultades patafísicas (o así).



Jo Mama - Jo Mama (Atlantic 1970)
Muchos conspiradores del sonido sureño americano coincidían en buscar otros refugios en los que mostrar su diversidad, Jo Mama era una banda versátil en esto, con dualidad de voces masculina/femenina, ciertos atisbos de herencia hippie de San Francisco, fuerza del soul negro (militaban en la Atlantic, toda una declaración de principios), actitud bluesera y gotas sugerentes de latin; conclusión: un grupo excitante de canciones densas y cargadas de alma. Hicieron sólo dos LP's, los dos brillantes, pero quizá el primero contiene la mayor carga anímica de su estilo, sobrecargado y sobrecogedor, todo en el buen sentido, por supuesto.



The Seeds – A Web Of Sound (Crescendo 1966)
Catalogados habitualmente como grupo de Garage, Los Seeds de Sky Saxon no eran muy tópicos al respecto. Su música caminaba en torno a diversas experiencias, desde el blues hasta lo folk, sin dejar de lado el movimiento psicodelico, del que, obviamente, formaban parte. En 1966 hicieron aparición con sus dos primeros Lp's, éste fue el segundo, no tan arrebatado como su predecesor, pero mucho más emocional y creativo. Su agresividad se redujo lo suficiente como para dejar entrever esas esencias melódicas que parecían ocultas en su primer trabajo y, aunque en este segundo álbum no hay gemas de la talla de "Pushin' Too Hard" o la gloriosa "Can't Seem To Make You Mine", el conjunto global del LP parece más elaborado, mejor grabado y fantásticamente estructurado. No es de extrañar que a ellos no les gustara especialmente la etiqueta de "Garage" como definición de su música.



Green On Red – Scapegoats (China Records 1991)
Uno de los últimos reductos de sonido americana a principios de los 90. Dos músicos de gran talento compositivo, Dan Stuart y Chuck Prophet, en plena efervescencia de creatividad, tras varios discos anteriores (todos magníficos) que cristalizan en un trabajo desértico y lleno de porciones eléctricas. En sus inicios, salpicaron sus canciones con elementos psicodelicos, pero luego se centraron en recorrer con sus guitarras afiladas el estilo de rock americano con bastante raíz en clásicos como Dylan o Murphy. Cuando llegan a este álbum parece que lo hacen con la lección bien aprendida. Glorioso!!



The Troggs – Love Is All Around (Fontana 1968)
Condenados a ser flor de un día a consecuencia de su mastodóntico éxito "Wild Thing", nunca se valoró lo suficiente a un grupo atrevido, precursor del Glam y seductor como pocos. La presencia impactante de Reg Presley, su descaro y arrogancia, junto a la actitud del resto de la banda y a una serie de canciones formidables, hicieron poca mella en la prensa, que siempre les recordó por su primer disco "From Nowhere", mucho peor que álbumes como éste, editado en principio para el mercado americano y, como he dicho antes, iniciático en el posterior advenimiento del Glam. Y, además, a mi me gusta mucho más "I Can't Control Myself", que está aquí, omnipresente.



The Dependables – Klatu Berrada Niktu (United Artists 1971)
Una de las primeras muestras de supergrupo; de las cenizas de los magistrales Millennium y los psicóticos Blues Magoos nacen Dependables pero, al contrario que sus bandas embriones, ellos conectan con el Soul y lo graban con acentos algo ácidos. El resultado da un gran álbum que no tuvo continuidad, posiblemente por las personalidades enfrentadas de Joey Stec y Ralph Scala, junto a Ron Gilbert, y es que es bastante complicado aunar estilos antagónicos como lo que ellos estaban empleando con la influencia negra y el reducto que les quedaba de la psicodelia, por no hablar de las procedencias, Nueva York y California. En todo caso, legaron un álbum incandescente que posee mucho ritmo y una instrumentación rica. Desgraciadamente no tuvo repercusión y eso acabó por confinar al grupo al olvido y la disolución. Como es habitual, ha sido descubierto muy tarde, pero por lo menos ahora se reconoce su altísimo nivel.



Chuck Willis – King Of The Stroll (Atlantic 1958)
Un inconmensurable vocalista de Blues y R&B que no tuvo tiempo para expresar todo su talento. Con sólo dos discos en el mercado y un puñado de singles, su voz aterciopelada manejaba las canciones con una suavidad que contrastaba con la fiereza de sus contemporáneos. Conocido como "King Of Stroll", utilizó su apelativo cariñoso para titular su segundo y último LP, un esmerado tratado de R&B con tesitura soul y enorme capacidad de seducción. Inspirador años después de Elvis, Sam Cooke, Charlie Rich y Otis Redding, sus baladas crearon escuela hasta que una peritonitis se lo llevó por delante. Demasiado pronto.



Tomorrow - Tomorrow (Parlophone 1968)
Artefacto de la psicodelia btritánica elemental. Portador de músicos con talento sobrado, entre los que destaca el guitarrista Steve Howe (más tarde fundador de Yes) o el vocalista Keith West. Degustar este LP es como regresar al instante en el que el sonido Beat inglés despertó hacia senderos más complicados, buscando instantáneas y encrucijadas con flashes hipnóticos y entramados de guitarras alucinantes. Nadie se explicó lo inmediato de su ruptura, ya que West no se empleó a fondo en ningún proyecto personal y Howe tardó lo suyo en formar el combo progresivo de Yes (aunque tuvo tiempo de participar en otra interesante banda, Bodast). Adoradores de la etapa más psicótica de los Beatles, entroncan perfectamente con la época post Sgt Peppers.



































domingo, 23 de marzo de 2014

15 DISCOS PARA ENALTECER ALMAS DORMIDAS

Aquí están otros quince LP's que suelo poner en mi Facebook. La idea es descubrir algunos discos vibrantes sin la necesidad de que estos sean característicos de ningún  movimiento determinado. Es decir, sion discos bueno por su propia existencia.
Algunos de ellos han sido utilizados para mi sección "Disco histórico" de Los 39 Sonidos.

The Common People – Of The People / By The People / For The People From The Common People (Capitol 1969)
Una obscuridad que refleja el nivel artístico de finales de los 60. Podían pasar desapercibidas obras excelsas como este Lp de un grupo desconocido aunque grabando en un sello potente. El único disco de The Common People es una alegoría a lo onírico del pop, a los desarrollos orquestales y a la química que envuelve sus composiciones, sobrecargadas de arreglos (muchos de ellos barrocos) y de voces aterciopeladas. Toneladas de cuerdas, violines sublimes y ambientes acogedores en un LP pensado para ser disfrutado al completo. Emocionante, esa es la palabra.

Todd Rundgren – Something / Anything? (Bearsville 1972)
Un malabarista del sonido; productor, arreglista y visionario. Sus inicios estuvieron marcados por la psicodelia de su primera banda, Nazz, con tres jugosos álbumes. Un preámbulo que se expandió con su carrera en solitario, que comenzó con genialidades como "Runt" y "The Ballad Of Todd Rundren", cristalizada en éste ejemplar doble LP repleto de canciones perfectas de pop incombustible, arreglos sofisticados y mucho reflejo del "Pet Sounds" de los Beach Boys. El paso de los años le dota de una vivacidad inusitada, ya que suena casi mejor ahora que en su momento. Grabado íntegramente por él mismo, no hay un sólo altibajo, todo el disco (los dos, vamos) roza lo sobresaliente sin complejos. Un genio mayúsculo.

Country Joe And The Fish – I-Feel-Like-I'm-Fixin'-To-Die (Vanguard 1967)
El hippismo combativo tuvo su epicentro en Joe McDonald y Barry Melton, dos personajes que se movían en terrenos de reivindicación y agresividad contra el poder establecido y, además, lo musicalizaban. Las canciones contra la guerra de Vietnam, las posturas anti gubernamentales y todas las acciones que movilizaban en San Francisco, eran consecuencia de una música vibrante y ácida que se disfruta en sus dos primeros LP's. Pero, lógicamente, no era sólo una banda de propaganda hippie, sino que sus canciones se sostenían por sí mismas; eran casi unos punks del sonido de San Francisco, nada que ver con los desarrollos de Grateful Dead o de los ambientes de Jefferson Airplane, ellos eran directos, intensos y urgentes. El sueño acabó, pero ellos le dieron una buena patada al trasero a quienes se lo cargaron.

Brian Eno – Here Come The Warm Jets (Island 1973)
Hace 20 años, cuando escribí un libro titulado "Los 100 mejores discos del Rock", intenté elaborar una lista más bien didáctica, menos sorprendente quizás, pero llena de discos evidentes y esenciales en la historia de la música. Ahora, posiblemente, cambiaría algunos de aquél listado, pero si uno permanecería sin alterar, ése sería este LP de un llamado "no músico", que resquebrajó las estructuras del pop para darle una ambigüedad asombrosa al entonces movimiento Glam. Eno había militado en los primeros tiempos de Roxy Music y sus experimentos con las cintas de grabación habían dejado boquiabiertos a casi todo el mundo; sus producciones, sus arreglos eran deslumbrantes e innovadores y por ello alcanzó un meritorio lugar como químico del sonido. Su primer álbum en solitario sigue sin ser superado, en una suerte de ambiente Glam, pequeños toques progresivos y sorpresas tras sorpresas. Con la ayuda de gente tan importante y versátil como Robert Fripp, Phil Manzanera, Robert Wyatt, etc... manufactura un trabajo que sigue inalterable con el paso del tiempo. Luego, tras tres fantásticos discos de "Pop", se recluyó en temas de ambient y producciones que, a pesar de darle notoriedad, mermaron su capacidad para componer aquellas piezas de pop marciano irreverentes y magistrales, como las que rebosan en este LP.

The Buckinghams – Time & Charges (Columbia 1967)
Procedentes de Chicago, estos 5 italoamericanos surgieron en la floreciente escena americana que coqueteaba con el Flower Power sin serlo. Todos querían beber de la fuente de la eterna esperanza californiana, pero a algunos les tocó vivir en ciudades inhóspitas (entonces) como Chicago o Detroit. Tras un LP con algún hit interesante, entregan un soberbio disco de canciones propias y algún cover. Y les sale redondo; un disco de contagiosa alegría, algo de soul, tintes velados de psicodelia y algunos estribillos memorizables. Incorporaron una sección de viento apasionante y poco común en los grupos de esas características.
Una delicia, vamos.

Close Lobsters – Foxheads Stalk This Land (Fire 1987)
Protagonistas de la última hornada del C-86, estos escoceses se marcaron dos vibrantes LP's de guitarras típicamente precursoras del Indie británico, pero también conectados con el ideario del rock neoyorkino de los 70. El sello Fire, una de las compañías esenciales de aquellos años, se fijó en ellos y les sacó este irresistible debút, con canciones repletas de ese frenesí escocés que cautivo las ondas a finales de los 80. Sus riffs de Rickembacker causaron una admiración unánime en la prensa, aunque ellos decidieron acabar con el grupo en plena efervescencia.


Kursaal Flyers – Chocs Away! (UK Records 1975)
La escena inglesa conocida como "Pub Rock" fue una especie de intersección entre el ocaso del Glam y el advenimiento del Punk. En muchos pubs británicos era costumbre que grupos tocasen en directo sólo por unas cuantas cervezas, aquello se conocía como "beer money", aunque siempre sacaban algo más, gracias al público asistente. De esa generación de grupos de pub salieron bandas incombustibles como Dr. Feelgood, Eddie & The Hot Rods, Ian Dury, Brinsley Schwarz, Ducks De Luxe, etc, etc... grupos de canciones directas que mezclaban sin pudor el R&B y el Power-Pop. Todos ellos fueron respetados por las hordas punk, que arrasaban contra todo y contra todos. Bueno, pues de ese fenómeno minoritario, una de las formaciones más brillantes eran estos Kursaal Flyres, con cuatro discos tremendos en su haber y un directo apabullante. Sus pintas eran extrañas, el vocalista parecía haber salido de una orquesta de swing de los años 40, con imagen de matón engominado, mientras que los demás eran prototipos de gente obrera, ruda y roquerizada. Y sus canciones... ah! sus canciones, eran odas grandiosas al pop inglés de toda la vida, con los tiznes propios de haber mamado a Beatles, Who, Stones, Kinks y todas las leyendas Made in England. Muy mala suerte tuvieron; no me explico todavía como ahora, con la perspectiva del tiempo, no se les ha glorificado.

Jellyfish – Bellybutton (Charisma 1990)
No es fácil hablar de Jellyfish, una banda por encima de lo sobresaliente compuesta por genios en mayúsculas que recreaban el pop beatliano con un toque de laboratorio casi inverosímil. Sus dos únicos discos están plagados de arreglos exuberantes, guitarras emocionantes y alguna connotación de power-pop, aunque bastante velada, así como la neo psicodelia que empleaban (eran de San Francisco, se debía notar en algo). Dudo que haya Lps más jugosos tras una sola escucha, los coros, los estribillos, las melodías, todo funciona al unísono en una sinfonía pop rebosante de magia. Ahora el sello Omnivore ha reeditado sus discos y nos ha regalado dos joyas más inéditas hasta la fecha, pero la portada que veis en la foto es la original. Roger Manning Jr, Jason Falkner y el incomprendido Andy Sturmer, manufacturaron gemas preciosas que fueron desgraciadamente reconocidas demasiado tarde. Obra absolutamente maestra, sin paliativos!!

Baker Gurvitz Army – The Baker Gurvitz Army (Vertigo 1974)
Músicos experimentados que habían pasado por grupos legendarios del rock británico forman esta banda a mediados de los 70. Ginger Baker había sido batería de Graham Bond Organisation y tuvo su momento culminante con Cream y con sus Air Force. Los hermanos Gurvitz eran viejos conocedores del sonido bluesy inglés, participantes en grupos como Sharks, junto a Chris Spedding. Pero la Baker Gurvitz Army eran otra especie de combo; interesados en explorar la instrumentación progresiva y texturizarla con altas dosis de blues y algunos engranajes de hard rock. Tres álbumes rebosantes de ingenio y unas instrumentaciones impecables que comienzan con este trabajo; uno de esos discos menores que, años después, se reconoce en su justa medida.

John Walker - If You Go Away (Philips 1967)
No le quedaron muchas oportunidades a John Maus cuando su amigo y compañero de banda, Scott Engel, decidió dar por finalizada su andadura con los Walker Brothers, trío del que tomaban su supuesto apellido. Scott era demasiado relevante como para poder coger el testigo de la banda o, si acaso, iniciar una carrera en solitario que acabaría en la comparación. Injusto. John era un gran cantante, no tenía una garganta prodigiosa como Scott, pero lo hacía francamente bien y su primer álbum en solitario así lo revela. Pero, evidentemente, no superó la prueba de la comparación, como decía antes. Repito, injusto. El trabajo de John en este LP es esmeradamente bueno, notable incluso, con canciones que desvelan ese intenso dramatismo por el amor perdido, por el dolor que inunda su alma y por la teatralización de la angustia. Después del fracaso poco se supo de aquél cantante de acompañamiento que vivió momentos de gloria junto a otro cantante que era demasiado portentoso. Injusto. El también amaba las canciones de desamor de Jaques Brel.

Cryan Shames – Synthesis (Columbia 1968)
Otro artefacto de pop regado con psicodelia dulce que despierta los sentidos. Procedentes de la zona de Chicago, iniciaron su andadura con un disco de corte beat muy influenciado por los sonidos de la invasión británica. A partir de su segundo discos comienzan a explorar ambientes más bucólicos difuminados por perfumes de experiencias opiáceas. Vamos, que experimentaban con las sustancias suficientes como para ver duendes por las ventanas. Y lo plasmaron perfectamente en su último y mejor disco. Un tratado para dibujar protozoos por las paredes.

Danny O'Keefe – Breezy Stories (Atlantic 1973)
Natural de Spokane, en el estado de Washington, a no muchos kilómetros de Seattle, pero radicalmente opuesta a esta ciudad. Porque en Spokane son cowboys en todos los sentidos. O'Keefe se inspiraba en el country para redondearlo con poemas de cotidianeidad al estilo de un James Taylor o un Don McLean. Tuvo un enorme éxito con una composición de sus primeros años, versioneada por el propio Elvis ("Good Time Charlie's Got the Blues"), pero se va perfilando su estilo de singer/songwritter a partir de su segundo disco, hasta lograr su menor inspiración con su cuarto álbum. Para los amantes de Poco, tras la partida de Richie Furay, Eagles o Carole King. Excelente letrista y músico de lo que se llamó soft-rock, este LP es un trabajo esmerado y de arreglos poco sofisticados.

Barry Ryan – Barry Ryan (Polydor 1969)
Uno de los reyes de los corazones adolescentes a finales de los 60; cantante de voz apasionada y teatral, Barry interpretaba las canciones de su hermano Paul con un cargamento de arreglos bizarros y posturas de manierismos andróginos. Sí, era como precursor del Glam, o algo así. Su canción estrella fue "Eloise", de una grandilocuencia aplastante y, aún así, explosiva. El álbum homónimo, que publicó el mismo año de su debút, es un disco plagado de buenas canciones, que nacen en el beat británico y acaban caminando por senderos de corte ampuloso, arreglos exuberantes y la voz de Barry entregada a la dramatización. ¿El comienzo del Glam? puede que sí.

Tom Rush – The Circle Game (Elektra 1969)
Adalid del Folk americano de tintes políticos, Rush era mucho más que un cantante de arengas beatnicks. No compartió demasiado con otros congéneres de la época, como Phil Ochs, Arlo Guthrie o Dylan, aunque coincidió con éste en buscar arreglos eléctricos a sus melodías. La madurez artística le llega a partir se su cuarto álbum, donde nutre a sus canciones con elevadas dosis de intensidad, letras más mundanas y melodías envolventes.

Chris Spedding – Hurt (Rak 1977)
Guitarrista todoterreno que fue requerido por la flor y nata del rock británico desde finales de los 60 hasta su explosión como intérprete. Comenzó con el sonido progresivo de Battered Ornaments y tuvo grandes momentos con su banda de hard, Sharks; incluso inició una trayectoria en solitario con tres discos arriesgados aunque quizá faltos de grandes canciones. En 1976 se replantea todo y comienza una nueva andadura, inspirándose en el sonido neoyorkino y combinándolo con toques de rock-a-billy 50's. Su primer Lp en esa tesitura ya es magnífico, pero es con su segundo álbum con el que logra un trabajo redondo, con grandes canciones que caminan entre el power-pop, el rock primitivo y el underground de Nueva York (a pesar de ser inglés). Podría haber sido un Lp de singles, ya que está plagado de canciones que difícilmente se te olvidan


















lunes, 10 de febrero de 2014

20 discos excepcionales para dejarse llevar por las buenas vibraciones

20 discos más para emocionarse:

The Happenings - Psycle (B.T. Puppy Records 1966)
Uno de los grupos vocales que peor suerte tuvieron. La culpa fue de su ímpetu por mezclar senderos un poco antagónicos, como el Doo-Wop, el Surf y el Soul; todo demasiado tarde, por si fuera poco. Pero lograron ensamblar momentos de un lirismo delicado y bellísimo, a pesar de que en vídeos como el expuesto, parecen unos pardillos de cuidado.
En fin, tampoco les vamos a judgar demasiado por sus pintas de chicos universitarios de buena familia, así que quedémonos con sus engranajes pop, tan bonitos como acaramelados. Su primer disco fue el mejor, con diferencia.


The Third Power - Believe (Vanguard 1970)
Las huestes de Detroit caminaban por senderos de cruda realidad; el hippismo no les influyó demasiado, la vida en la ciudad del motor era dura, especialmente para las clases bajas. Violencia, drogas, segregación social y demás angustias para mermar la vitalidad juvenil. Y, claro, allí nacieron Los Stooges de Iggy Pop, Los Amboy Dukes de Ted Nugent, el soul áspero de Mitch Ryder o los combativos MC5. Pero hubo muchos grupos más, como por ejemplo éstos The Third Power, colaboradores de otro personaje del mundo ruidoso de Motor City, Bob Seger. Su único LP es un tratado de rabia y aspectos de psicodelia acelerada y distorsionada, un trallazo sin respiro que ahuyentó mentes sensibles. Como para dulzuras estaban en Detroit!!


Amen Corner – Farewell To The Real Magnificent Seven (Immediate 1969)
Bajo la batuta de Andy Fairweather Low, estos galeses se intrincaron en terrenos de la psicodelia a través del beat británico. Lograron una serie de temas que irrumpieron de inmediato en las listas inglesas y, cuando mejor lo tenían para consagrarse, se separaron. Andy era un músico voraz y deseaba intercalar en su repertorio ambientes del incipiente movimiento progresivo y así nacieron los estupendos Fairweather Low (como su apellido compuesto). En la línea del pop inglés efusivo y brillantemente edulcorado con matices de ensoñación, como hicieran Honeybus y, de alguna forma, los Hollies. Este fue su segundo (y mejor) LP.


Alan Price – Between Today And Yesterday (Warner Brothers 1974)
Aún cuando se es bien sabido que él fue el auténtico artífice de la adaptación del "The House Of The Rising Sun" de los Animals, en general su figura se quedó oscurecida por la de Eric Burdon. Cuando abandonó a los Animals y fundó The Alan Price Set siguió sin encontrar un merecido puesto en el reconocimiento, todo se lo llevaba su amigo Georgie Fame (merecidamente también). Sus siguientes discos fueron un continuo devaneo por el pop ingles con elegancia y personalidad, como si de un Ray Davies se tratase, ya que se parecían exageradamente en la música que hacían a mediados de los 70. Sus LP's reflejan el espíritu del sonido eminentemente británico, con exquisitos aderezos de cuerda y viento, junto al magistral piano que interpretaba. Yo, de todos sus discos tras la disolución de Alan Price Set, me quedo con este y la maravillosa "City Lights". Una orgía de orquestación casi cinematográfica.


Johnny Rivers – Rewind (Imperial 1967)
El inmenso Johnny Rivers tenía una facilidad pasmosa para enganchar al público que acudía asíduamente a sus conciertos, retratos variados del pop soul de la época, con adaptaciones entusiastas y energéticas. Era un gran intérprete, sin duda. Así hizo discos grabados completamente "on stage" en el Whisky A Go-Go de Los Angeles. Pero, a finales de los 60, se sintió atraído por la incipiente psicodelia y cambió sus trabajos hacia algo más elaborado; así surgieron LP's como "Changes", "Realization" y este "Rewind", donde toma prestadas canciones de otros y alguna suya, decorándolas de arreglos orquestales y engalanándolas con su preciosa voz. Las dos que usa de Jimmy Webb no tienen desperdicio.


The Wailers - Outburst! (United Artists 1966)
A pesar de que la fama se les ha otorgado a los Sonics, en el área de Seattle, el llamado Northwest Punk de los 60, el sonido que, de alguna forma, generó el Garage y, consecuentemente años después, el punk, no sólo estaban ellos. Los Wailers eran todavía más energéticos que los Sonics, duraron más tiempo e hicieron álbumes inconmensurables de rock áspero y furibundo como éste, su 5º LP, sin ir más lejos. Comenzaron como un grupo de Surf instrumental aunque bastante más rudos que sis vecinos de abajo, hasta que se transformaron en una banda de química eléctrica agresiva y sin paliativos. Tremendos!!!


The Sunshine Company – Happy Is (Imperial 1968)
Uno de los grupos que mejor representaban el efervescente sonido del Sunshine Pop eran estos cinco jóvenes del sur californiano que embelesaban con sus voces exquisitamente timbradas y sus melodías diáfanas, además de realzar canciones tomadas prestadas de otros, como la extraordinaria revisión del "Rain" beatliano o el "Up Up And Away" de sus colegas de directrices Fifth Dimension.
Su cuarto álbum es el más perfilado, el que recoge canciones menos conocidas, pero el mejor elaborado: de hecho es un trabajo que sirve de espejo al sonido en sí mismo y el paso de los años le ha dotado de una robustez armónica innegable. Un caramelo de belleza supina.


Geno Washington & The Ram Jam Band – Hipsters, Flipsters, Finger-Poppin' Daddies (Piccadilly 1967)
Aún resuenan en los after hours del Reino Unido las estruendosas voces de un público entregado al souman británico más estelar. Geno Washington, nacido realmente en los USA, pero implicado en el fenómeno del Swingin' London inglés, era un músico trepidante que, apoyado por unos paliduchos ennegrecidos de alma y frenéticos en cuanto a ritmo, poblaron los garitos de aquél incomparable estado anímico/musical. Sus conciertos eran casi orgiásticos, con palpitaciones de Soul y con salpicadura selecta de ska; adrenalina pura, vamos. Sus discos celebran el paroxismo de tan alta escuela de sudor con unas canciones febriles y contagiosas, clásicos y propios con la fuerza que le da el personaje en cuestión. Geno, Geno, Geno... como decía en aquella canción/homenaje Kevin Rowland y sus Dexy's Midnight Runners. El hombre negro de los mod ingleses. B.R.U.T.A.L


The Wackers – Shredder (Elektra 1972)
Formados en Montreal, Canada, la tercera banda de Bob Segarini, tras el efímero paso por Roxy, fue un grupo robusto de pop que se anticipó a la generación californiana del Power-Pop. Exactamente igual que Big Star, con quienes muestran una tremenda afinidad, pero sin conocer ningún tipo de reconocimiento ulterior. Sus tres Lp's son dignos de mención en una época poblada por la psicodelia, de la que ellos huían sin pensárselo. Canciones con grandes estribillos y herencia claramente Beatle (era Abbey Road) que decoraban sus composiciones. El sello hippie Elektra se fijó en ellos y no obtuvo beneficio, ya que sus discos se vendieron de forma mediocre; posiblemente porque su música no se correspondía al estado febril que se vivía en aquél momento. Pero recordarlos hoy es un ejercicio placentero que reporta el beneficio de la estimulación y el amor por las buenas canciones.


Chistopher - Christopher (Metromedia 1970)
Desde las catacumbas de Texas, este grupo de psicodelia áspera, rayaba el sonido hard con precisión e intensidad. Auspiciados por las formaciones británicas que deslavazaban el blues en busca de un estímulo más agrio, caso de Cream, Christopher acudían al sonido más poderoso del sur americano. Seguramente, como buenos fans de Roky Erickson y us huestes de 13th Floor Elevators, la búsqueda de un estado climático eléctrico les motivaba lo suficiente como para ensamblar canciones que, pese a no tener una duración excesiva, como en los grupos de esta índole, mostraban un clímax imponente. También reunían influencias del hippismo a la Jefferson. Sólo un disco, pero tremendo, en 1970, encrucijada de décadas.


Paul Revere & The Raiders – Midnight Ride (Columbia 1966)
No por ser los que mayor repercusión alcanzaron en el mundo del garage, eran los menos interesantes. De hecho sus discos son impecables y entusiastas y no son ensombrecidos por los restantes grupos del género que alcanzaron mayor nivel de culto veinte o treinta años después. El grupo liderado por Mark Lindsay (Paul Revere era sólo el teclista, aunque tomaron ese nombre por la coincisdencia con el revolucionario americano que se sublevó contra las tropas inglesas con sus propios "Raiders") creó una buena serie de discos combinado el ritmo garagero con mucho soul y estribillos propulsados por unas buenas dosis de pop. Por si fuera poco, inauguraron los trajes de época en el vestuario del rock, un poco horteras, pero graciosos. El mejor de sus discos es, posiblemente, éste, regado de gemas incandescentes. Geniales!!


Alan Hull – Squire (Warner Bros 1975)
Hull fue el alma mater de una formidable banda de folk psicodelico del norte de Inglaterra, Lindisfarne; con discos supinos y una puesta en escena inimitable y reconocida. Sus dos primeros discos fueron bandera de salida del sello Charisma, junto a los inicios de Genesis o Van Deer Graf Generator. Pero Hull era un personaje inquieto y, además de su pasión por el folk (o, incluso, el country), tenía una rama melódica muy, pero muy Lennoniana. Para demostrarlo hizo dos discos en solitario tan brillantes como desconocidos. Primero fue "Pipedream" en el 73 y luego este lustroso "Squire", un álbum pluscuamperfecto de tintes amargos y emocionantes que lo sitúa en el mismo parangón que el disco blanco de Beatles. No hay fisuras en este LP, porque es un disco redondo, ebrio y de dulzura dramática. Sencillamente embriagador.


Earth Opera – The Great American Eagle Tragedy (Elektra 1969)
Formados en el área de Boston, era un grupo de componentes variados, con Peter Rowan al frente, un músico de afinidades tejanas que acabó haciendo cosas cercanas al Tex-mex. Pero el segundo LP de Earth Opera es un conglomerado de sensaciones abigarradas, largos desarrollos de guitarras y presunciones ácidas en torno a canciones que registran muchos cambios de ritmo. Es un álbum con excesos, pero todos son paladeables, no hay sobras, no hay desmesura, sino pasión y toneladas de creatividad. Con la ayuda de John Cale, que usa su famosa viola, Rowan cuenta con dos imponentes aliados, Paul Dillon y David Grisman, que estaban involucrados en aquella generación del Bostown Sound. Nunca ha sido considerado como uno de los grandes discos de aquél momento, pero sí es cierto que ostenta un nivel que muchos de los LP's emblemáticos ya quisieran para sí. Para mi, un trabajo enorme.


Red Guitars – Slow To Fade (Self Drive Records 1984)
La condena a los grupos de los 80 por exceso en producción, manierismos y posturas ficticias no es justo en muchos casos; porque aquella década también ofreció francotiradores que usaban el sonido con mesura y no provocaban situaciones hilarantes cuando escuchabas su disco. Incluso pasan el tiempo con brío. Eso les ocurrió a los infatigables Red Guitars, cuyos dos LP's son irresistibles, unos tratados de guitarras y pop indeleble que les sitúa en las mejores coordenadas de unos La's o unos Smiths, aunque sin la grandilocuencia de Morrissey, es decir, más de culto independiente. Sus canciones reflectan sentimiento y tensión, con mucho nervio y con momentos realmente febriles, por la rapidez con la que enervaban con sus guitarras (puede que de ahí su nombre). Escucharlos ahora es una lección que nos da el hecho de que no todos los grupos de aquellos años se gastaban toda la energía en la peluquería.


Chuck Jackson – Tribute To Rhythm And Blues (Wand 1966)
Poderoso cantante que combinaba con sabiduría el soul con el R&B y que estuvo en varias compañías discográficas de alcurnia, entre ellas Motown, ABC, Crown o la infravalorada Wand, hogar de Maxine Brown (con quién formó pareja en un disco) o Bobby Hebb. Este tributo al R&B es un disco más bien de soul carnoso y teatral, enfatizado por la pasión que generaba su prodigiosa garganta. Chuck era un tipo con fuerza, que igual capturaba al público blanco en actuaciones plagadas de rock 'n' roll, como cautivaba almas dolidas de corazones adolescentes tiernos y en proceso de sentir emociones. Cuando escuchas las canciones de discos como éste, crees fervientemente en el calor que propicia la música negra.


Kim Fowley – International Heroes (Capitol 1973)
Viendo ahora mismo la fantástica reedición en vinilo que ha sacado el sello Vinilisssimo, aprovecho para rescatar este álbum de Glam del inclasificable y genio mayúsculo Kim Fowley. Impregnado de la esencia que se vivía en Inglaterra, cautivado por Marc Bolan y su disco Electric Warrior, cuando ya había comenzado con el nombre de T. Rex, tras la pausa hippie folk de Tyrannosaurus Rex, sorprendido por Bowie, que acababa de firmar Hunky Dory y mezclándolo todo con su admiración por Bob Dylan, Fowley esgrime un trabajo esbelto y carnoso, con mucha melodía y exento de la rabia que le había caracterizado. El resultado es un LP redondo con muchas canciones excelentes, tanto en argumentos melódicos como en solidez lírica. Del Born Dancer bolaniano al título del disco, muy Bowie o la impecable Something New. Lo memorable alcanza aquí su mayor plenitud.


Brainbox - Brainbox (Imperial 1969)
Cuando centramos la música europea en el Reino Unido nos equivocamos de pleno. Aparte de las cosas que se hacían en éste país, bajo el condicionante de la dictadura, el movimiento músico/lúdico Ye-yé, afincado en Francia y algo en Italia o la generación sesuda del krautrock alemán de los 70, el país con mejor estado anímico era Holanda, posiblemente propiciado por la ciudad más libre del mundo, con más posibilidades de que el arte se disparase; evidentemente estoy pensando en Amsterdam. Allí la cantidad de bandas que hoy en día son descubiertas, treinta años después, nos dejan atónitos; es increíble el número de formaciones vibrantes que se movían bajo los influjos de la psicodelia, el R&B y el Hard rock, realmente era sorprendente. Una de las formaciones seminales de aquella generación eran Brainbox, la primera banda de Jan Akkerman (luego fundador de Focus), que reinventaba el blues ácido con excitantes desarrollos instrumentales, con momentos catárticos. Su primer Lp es una escultura de densidades aprisionantes, en una obra cargada de tensión. Su segundo disco no pudo mantener el nivel y la reunión, años después, fue patética; así que nos quedamos con este pastel de cirugía electrizante.


Tuxedommon - Half-Mute (Ralph records 1980)
He aquí un ejemplo de cómo la música se multiplica en estadios no uniformes y se abre en posibilidades infinitas. Tuxedomoon nacen en la ciudad de San Francisco, una banda que aúna espíritus inquietos que se involucran en terrenos de vanguardia, en todos los aspectos, porque sus montajes audiovisuales, su interacción con grupos de teatro y sus actividades paralelas en cine o distintas performances, hacen palpable un colectivo cambiante de músicos capitameado por Blaine L. Reininger, Peter Principle y Steven Brown. Por ello es imposible calificar dentro de un concepto pre establecido el sonido de Tuxedomoon; quizá la definición de artistas totales describe perfectamente ese cocktail de rock, jazz, experimentos, electrónica y sonidos tradicionales pasados por la turmix del ingenio. Tras fichar por el sello de los Residents (además eso, riesgo en estado puro), debutan con un tratado de alquimia sorpresiva que deslumbra, literalmente.


The Classics IV – Traces (Imperial 1969)
Un curioso caso de banda liderada por el músico menos importante, aunque quizá el más singular. Dennis Yost recaló en Florida, partiendo de su Detroit natal, entusiasmado por los grupos vocales de Doo-Wop y por el falsete de Frankie valli con los Four Seasons. Allí se alió con dos buenos compositores, James Cobb y Buddy Buie, que le entregaron un sinfín de canciones delirantes en formato pop, haciendo carambolas con los coros y ciertos tintes pre-psicodelicos; pero todo era muy naif y el resultado quedaba totalmente sunshine. Cuando llamaron a la banda Classics IV, basándose en el artilugio que llevaba Yost en la batería, todo se propulsó. Dennis pasó a ser cantante y dominó el combo. Primero un fulminante LP "Spooky", antesala del preciosista "Traces", dominado por sus propias composiciones. Lirismo y melodías cristalinas a borbotones.


Jules And The Polar Bears – Phonetics (Columbia 1979)
Un soplo de pop al mejor estilo nuevaolero desde el norte de los USA. Jules Shear había militado en una banda llamada Funky Kings, grupo de horroroso nombre pero de ímpetu impecable, con un LP en la misma onda que Badfinger de los mejores tiempos. Pero luego descubrió lo que se fraguaba en el Reino Unido, se enamoró de Costello, Garham Parker y Nick Lowe y decidió montar su propia versión de la New Wave. No es que durara mucho, el calificativo "power-pop" que era el equivalente, más o menos, a la New Wave británica, fue un estrepitoso fracaso en los USA, a pesar de que estaba repleto de grupos colosales. El segundo disco de los Polar Bears era irresistible, aún teniendo presente las pintas tan horteras que lucían en la portada. Disco para iluminar tardes en las que la luminosidad se echa en falta.