LA RADIO COMO SISTEMA DE COMPARTIR PASIONES

LOS 39 SONIDOS es un programa de radio que se escapa a las funciones tópicas de un espacio musical al uso. La idea es la de compartir sensaciones sónicas a través de un pequeño/gran club de apasionados por melodías creativas.
Combinando canciones del pasado con composiciones del presente, recuperando discos mágicos añejos y mezclando esos sonidos con algunos discos que surgen de ahora mismo y que nos dan a entender la necesitad de vibrar tanto con lo de antes como con lo que nos rodea, huyendo de las vulgares interpretaciones de las multinacionales, que corroen la creatividad.
Este es un programa de canciones, de buenas canciones, nuestras mejores amigas; pero también es un programa de gente que crea arte sónico, que hace discos eternos o, por lo menos, que son eternos durante un periodo que nos hace las cosas más dulces.
En fin, hablamos sobre sentimientos que provocan los decibelios, discos,canciones, discos y canciones.
LOS 39 SONIDOS se emiten cada lunes en directo, desde las 9 hasta las 12 de la noche y es grabado instantáneamente para ser colgado al día siguiente.
Pero, para degustar el programa en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo mejor es ir a: http:los39sonidos.podomatic.com
Buen provecho!

sábado, 23 de noviembre de 2013

15 NUEVAS SENSACIONES PARA ESTREMECERSE

Aquí están los últimos 15 discos que he ido poniendo en mi Facebook. Os recuerdo que podéis escuchar mi programa de radio para combinar estos sonidos con muchas cosas apasionantes del presente:



Music Emporium – Music Emporium (Sentinel 1969)
Maldita gracia le hará a Casey Cosby descubrir que su único LP, del que sólo se tiraron 300 exiguas copias, es ahora considerado una pieza de culto por coleccionistas de psicodelia. Por lo menos se contentará sabiendo que el sello Sundazed lo ha reeditado con bastante pulcritud. The Music Emporium procedían de Los Angeles y eran una "obscure band" llena de talento y creatividad; sus canciones oscilaban entre el ambiente oriental y lo más ácido de California. El Lp que publicaron era una preciosidad en todos los sentidos, la portada desplegable incluía unos troquelados realmente preciosos (desgraciadamente, la reedición no los lleva) y, a pesar de que la tirada era minúscula, estaba presentada con todo lujo de detalles. El disco en sí mismo es una expresión del género en toda su ortodoxia y no deja indiferente, por cuanto las composiciones rayan la belleza más absoluta. He de confesar que no tengo la edición original (que ronda los mil eurillos) sino la segunda, que un sello independiente y desconocido hizo algunos años después (aunque, afortunadamente, con una perfecta copia de la original).
http://www.youtube.com/watch?v=N_WMEv-zE5g

Foghat - Foghat (Bearsville 1972)
La primera escisión de Savoy Brown dio a luz una banda de blues rock con pinceladas de post-psicodelia, con la excepcional participación de un guitarrista llamado "Lonesome" Dave Peverett, que daba el toque de calidad al grupo. Su primer trabajo es arrollador, tanto por los temas propios como por alguna versión, como la apoteósica "I Just Wanna Love To You", un clásico bluesy que aquí adquiere una forma hard de carretera irresistible. Monumentales.

Cowboys International – The Original Sin (Virgin 1979)
Una de esas formaciones que usaban los resquicios del punk para entablar una forma de vida sónica llamada art-rock, donde también hallamos a Magazine o Fall, por poner unos ejemplos. El grupo de Ken Lockie sólo pervivió un corto periodo de tiempo y sólo hicieron este brutal LP, con influencias de la etapa ruidista de Brian Eno y colaboraciones de lujo que venían de PIL. Llamados a ser la alternativa al sonido sintético y melifluo de la mayoría de bandas que buscaban un ambiente de tecno mercachifle, Cowboys International estaban cerca del ideario de la No Wave neoyorkina (las conexiones con Talking Heads son clarísimas), pero no tuvieron suerte, como la mayoría de las cosas buenas en aquella década tan poco definida.

Tommy Keene – Songs From The Film (Geffen 1986)
Uno de los músicos que se esfuerza en recuperar el ideario sonoro del power-pop sin perder un ápice de credibilidad. Keene es, aparte de esto, un excelente compositor de canciones decoradas con un tramado de guitarras que enganchan desde la primera estría. Su primer LP, tras un mini absolutamente sorprendente, es un hallazgo de lujo; una serie de composiciones cristalinas que, a pesar de estar en la comparación del sonido clasicista, descubren el brío de un creador entusiasta y preciso, que todavía seguirá haciendo grandes discos tras éste.
Apabullante.

Aztec Two-Step – Aztec Two-Step (Elektra 1972)
Tras la explosión folk que tuvo lugar en el corazón de Nueva York, en el Village, desde todos los lugares de los USA salían grupos y nombres afinados a esta forma musical que usaba las letras como dagas envenenadas y las guitarras acústicas como ametralladoras. Pero no todo eran arengas politizadas, también se buscaba la melodía y la cadencia pop. Desde Boston llegaron este dúo de compositores/intérpretes que nos deleitaron con su primer disco, un tratado de pop folkerizado sublime y envolvente. Como todas las obras culminantes, no tuvo continuidad y el grupo se fue difuminando dejando la estela de este impecable primer paso.

The Mandrake Memorial - The Mandrake Memorial (Poppy 1968)
De el área de Philadelphia, eran unos discípulos del sentido estricto de la psicodelia pero, como residían en el Este, coqueteaban con afinidades barrocas similares a la de grupos como Left Banke. Editaron tres álbumes y, sin duda, el primero fue el más excitante. En él se juntan sus aspiraciones lisérgicas con tamices de corte jazzístico y algunas algarabías orientalistas. Nunca se les ha hecho justicia con respecto a otras formaciones menos brillantes. Pongamos, pues, las tildes adecuadas al respecto.

The United States Of America - The United States Of America (Columbia 1968)
Joe Byrd era un estudioso del sonido, utilizaba los más inverosímiles instrumentos del pasado y los electrizaba, como un alquimista; desdibujaba las melodías y las reconstruía a su antojo, era un visionario. Pero no alcanzó ningún tipo de notoriedad, a pesar de ser un genio con mayúsculas. Editó dos discos, uno con el atrevido nombre de Los Estados Unidos de América y otro con el de Joe Byrd And The Field Hippies. Usó estrategias de grabación inusuales para la época y agredió al sistema con arreglos mucho más aventajados de lo que usaban grupos por entonces considerados "avant-garde". Eran demasiado arriesgados y todo era demasiado pronto. Pero eran, claro, inmensos. Hasta en la portada del disco se esmeraron.

Steam – Steam (Mercury 1970)
Los grupos que se impregnaron con el sonido negro fusionaron ideas en un prisma original y excitante. Los más reconocidos fueron Blood, Seat & Tears y, como triunfadores absolutos del género, Chicago. Pero fueron estos Steam, procedentes del área de Nueva York, quienes lograron un único disco contagioso de sudor y pálpito negroide. Ni una fisura en todo el disco, que incluso llegó a tener un cierto éxito, aunque fulgurante y efímero.
Uno de esos álbumes redondos y desconocidos para alegrar nuestros espíritus.

Kevin Coyne – Heartburn (Virgin 1976)
Uno de los músicos inclasificables de la escena de los 70 en el Reino Unido. A medio camino entre el Pub rock, la psicodelia y ciertos aromas de rock progresivo. Coyne comenzó con su grupo, Siren, haciendo una mezcolanza de folk y pop etílico, para acabar como un compositor extravagante que rubricó grandes LP's durante la mitad de la década. Quizá comparable por momentos a Kevin Ayers, Robert Wyatt o Daevid Allen, se movía con soltura haciendo canciones perezonas que envolvían sin casi premeditación, dejando ese sabor de boca agridulce que sólo los genios eran capaces de provocar.

Don Covay & The Goodtimers – Mercy! (Atlantic 1964)
Otro de esos vocalistas temperamentales, rey de los medios tiempos y embrión del soul tras su paseo por el R&B. Covay era, por añadidura, un compositor lúcido y ha acabado siendo uno de los referentes de los primeros tiempos de Atlantic. Casi todos los grupos británicos de beat y blues se rendían ante sus canciones, lo cual no es de extrañar, teniendo en cuenta que LP's como este son parte de la historia de la mejor música negra de todos los tiempos.

Art – Supernatural Fairy Tales (Island 1967)
Entre The Vip's y Spooky Tooth, dos bandas representativas del sonido inglés, pautado entre décadas, existieron Art, el grupo que cobijaba los mismos componentes que Spooky, pero sin entrar en terrenos progresivos. Art sólo editaron un LP despampanante, de ambiente ácido, pero muy inglés, con sobredosis de órgano y guitarra hasta el punto de apabullar. Grosvenor y Harrison dominan el proyecto y ya planea sobre ellos la idea de crear algo más denso, pero es este primer y único disco como Art se descaran con la escena del momento en un ardid de colosales dimensiones, con canciones de matiz saturado, es decir, excesos de instrumentación condensada y voces casi precursoras de lo que vendrá con el concepto progresivo. Un tratado de rock, para entonces, aventurado.

Neighb'rhood Childr'n – Neighb'rhood Childr'n (Acta 1968)
San Francisco era mucho más que una ciudad (la ciudad más hermosa del universo, confirmo), era un templo que cobijaba la esencia del flower power de los 60, el espíritu hippie que aunaba la ideología más vanguardista del mundo moderno y el sonido de la electricidad. Neighb'rhood Childr'n era una banda poco reconocida de aquél mundo de libertad sónica, en el mismo espejo que Jefferson Airplane, pero quizá menos crudo, porque estaban menos politizados que aquellos. Procedían de Portland, Oregon, pero se movieron hacia la ciudad emblemática para desarrollar su arte. La portada del disco es una imagen de la ciudad, North Beach y un clásico edificio en el que se ven los semblantes de esta banda de ácido pop californiano.

Georgie Fame – Get Away (Imperial 1966)
Durante la primera mitad de los 60, las ediciones británicas y americanas de un mismo disco eran distintas, cambiaban la portada, el orden de las canciones y hasta había alguna canción distinta. Total, que acababas comprando las dos. Eso pasaba con las discografías de Hollies, Animals, Dave Clark Five, Heman's Hermits y Georgie Fame (muchas más, pero en éstos era flagrante). Este "Get Away", de manufactura americana, es el mismo (casi) que el inglés "Sweet Things", pero el cambio de un par de canciones hace que el vinilo estadounidense sea más atractivo. Georgie Fame era (y sigue siendo) un monstruo del R&B de ojos azules, del soul británico, el epicentro mod en la bulliciosa ciudad de Londren en plena eclosión del "Swingin' London". Toques de jazz vocal, con ritmo, para hacer mover los pies, soul vacilón para hacer que palpite más nuesta sección rítmica alveolar y una voz sagrada. Todo un gigante.

Sparks – Kimono My House (Island 1974)
Los estrambóticos hermanos Mael eran una boutade del Glam. En primer lugar procedían de America, algo que con su look ya era raro; mezclaban sin pudor el pop con las marchas militares y, si aún eso no parecía aberrante, uno vestía como una señorita de colegio inglés mientras el otro parecía sacado de las SS hitlerianas, bigotito incluido; además eran dos gays convencidos. Comenzaron con el nombre de Halfnelson y editaron dos discos de rock con ínfulas andróginas hasta llegar a este magistral tratado de belleza inexplicable. Precursor para la época, "Kimono My House" sigue siendo tan revolucionario como el año que se editó. Y excesivo, era alucinantemente excesivo.

Stretch – Elastique (Anchor 1975)
Elmer Gantry había militado en los estupendos Velvet Opera, grupo inglés de corte psicodélico que manufacturó dos brillante Lp's a finales de los 60. Después de un letargo considerable volvió con una nueva banda que cambiaba radicalmente la percepción que de él se tenía en cuanto a sonido (también a vestuario). En un momento en que el Glam era lo determinante, Elmer se alió al movimiento pero dándole unas ínfulas negroides; algo realmente atrevido debido a que ese sonido sólo se acercaba al rock blanco. Pero le salió perfecto, con tres exuberantes discos encabezados por éste, muy Funk a lo Sly Stone. Lo de los atuendos era digno, también, de destacar, pero mejor será dejarlo para el recuerdo de la etapa visualmente más hortera del pop inglés. Uno de esos discos rotundos... y salgamos a la pista, beibi!!!












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