LA RADIO COMO SISTEMA DE COMPARTIR PASIONES

LOS 39 SONIDOS es un programa de radio que se escapa a las funciones tópicas de un espacio musical al uso. La idea es la de compartir sensaciones sónicas a través de un pequeño/gran club de apasionados por melodías creativas.
Combinando canciones del pasado con composiciones del presente, recuperando discos mágicos añejos y mezclando esos sonidos con algunos discos que surgen de ahora mismo y que nos dan a entender la necesitad de vibrar tanto con lo de antes como con lo que nos rodea, huyendo de las vulgares interpretaciones de las multinacionales, que corroen la creatividad.
Este es un programa de canciones, de buenas canciones, nuestras mejores amigas; pero también es un programa de gente que crea arte sónico, que hace discos eternos o, por lo menos, que son eternos durante un periodo que nos hace las cosas más dulces.
En fin, hablamos sobre sentimientos que provocan los decibelios, discos,canciones, discos y canciones.
LOS 39 SONIDOS se emiten cada domingo en directo, desde las 6 de la tarde hasta las 9 de la noche y es grabado instantáneamente para ser colgado al día siguiente, ya que por la radio sólo puede ser escuchado en vivo en el área de Valencia.
Pero, para degustar el programa en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo mejor es ir a: http:los39sonidos.podomatic.com
Buen provecho!

miércoles, 25 de junio de 2014

15 ESTÍMULOS SONOROS PARA ENGRANDECER NUESTRAS EMOCIONES

Rockpile – Seconds Of Pleasure (F-Beat 1980)
Una de mis debilidades personales. Rockpile fue un grupo que se formó a partir de la ruptura de Brinsley Schwarz; Nick Lowe se reunió con su viejo amigo Dave Edmunds y decidieron darle forma. Pero tenían unos contratos que les ataban a sus respectivas compañías y el grupo no podía existir a nivel discográfico, sí en cuanto a directos, pero no podían sacar discos. Aquello les mermó hasta el punto de ir deteriorando la ilusión, a pesar de conseguir grabar al concluir dichos contratos. Cuando pudieron utilizar el nombre de Rockpile para imprimirlo en una portada, ya habían tenido sus momentos de excitación y estaban en proceso de hastío. Pero el álbum salió perfecto, eran demasiados años esperando grabar aquellas canciones que habían guardado celosamente y que en ningún Lp de Lowe o Edmunds habían aparecido. Hicieron una serie de giras apoteósicas, pero acabaron enfadándose; fueron muchos años esperando la oportunidad y se habían quemado. En cuanto al disco, es un compendio de rock con tintes clásicos, power-pop, nueva ola y adrenalina que aturde desde la primera escucha, con canciones que son gemas del sonido inglés de principios de los 80.
No hay duda, es, como ya lo había dicho, un LP perfecto.
La primera edición contenía un curioso EP con versiones de los Everly Brothers, pero eso era más bien una anécdota.



Kak – Kak (Epic 1969)
No fueron excluidos de la escena de San Francisco, pero no estaban en la misma dimensión que Jefferson Airplane o Grateful Dead, aunque sus premisas fueran más cercanas a las de Moby Grape o Quicksilver Messenger Service. Pero eran más folk que todos los citados, sin renunciar a los estímulos ácidos de su generación. Liderados por Gary Lee Yoder, guitarra y compositor, junto a Dehner Patten, el otro guitarra, llegaron incluso a aventajarse dentro de la psicodelia con un estilo paisajista en un entramado de guitarras bastante envolvente. Quizá el fracaso de su único LP les hizo desistir antes de tiempo, ya que en solitario nunca consiguieron nada. El LP es un tratado que huye de la ortodoxia psicodélica para adentrarse en campos líricos de excitantes momentos climáticos.



The Maze – Armageddon (MTA Records 1969)
De las profundidades del oscurantismo de San Francisco, un álbum que nunca fue representativo de aquella escena, por cuanto está trabajado con una densa capa de órgano y tensión. The Maze editaron sólo aquella rareza sónica a principios de 69, año del desencantamiento, cuando el movimiento psicodelico había perdido su identidad política (se la habían fulminado, mejor dicho). De alguna forma, ellos enlazaban los temas en el mismo estilo que unos Iron Butterfly, para hacernos una idea del tratamiento sobrecargado con el que se enfrascaban en sus composiciones. Un gran disco que llega, por momentos, a ser asfixiante.



Mickey Jupp – Juppanese (Stiff 1978)
Jupp era un viejo zorro del pub rock inglés; desde principios de los 70 estaba involucrado en diversos proyectos con grupos que lograron una notoriedad manifiesta entre la prensa especializada, no así entre el público, ya que sus ventas fueron exiguas. Primero fueron Legend, con tres discos redondos, luego fichó por Stiff y compartió cartel con Nick Lowe, Elvis Costello, Ian Dury o Wreckless Eric; allí grabó fascinantes discos en los que combinaba su experiencia de pub rock con la incipiente nueva ola. Este fue su primer disco en solitario, con una portada realmente jocosa, jugando con su apellido y con la comida japonesa (error grave, no es comida japonesa la que aparece en la portada, sino china, pero bueno...). El disco está regado de envidiables estribillos y canciones enérgicas que caminan entre el sonido tradicional británico y la fuerza de la New Wave. Como ayuda colateral estaban en la grabación músicos brillantes como Chris Spedding o Gary Brooker (Procol Harum). Realmente bueno.




Sam The Sham & The Pharaohs – Li'l Red Riding Hood (MGM 1966)
Domingo Samudio, era un texicano (porque así se les llama a los descendientes de mejicanos ya nacidos en Texas) que ilustraba el sonido tex-mex con tintes de rock-a-billy y garage. Sus discos eran tremendos, en ellos encontramos el sentido del humor clásico de los mejicanos y el desparpajo del combinado huracanado que le imponía a todos sus trabajos, en un batiburrillo de soul y demás especias antes citadas. Tuvo un enorme impacto con "Wooly Bully" una desternillante oda a la algarabía del estado más gigantesco de América, pero son sus posteriores discos los que contienen sus mejores composiciones y en éste, su cuarto LP, hay referencias a todos los simbolismos fronterizos, como "The Phantom", "El Toro De Goro (The Peace Loving Bull)" o la irresistible que da título a este excitante disco de mezcolanza mariachi y rockera.




The Aynsley Dunbar Retaliation - The Aynsley Dunbar Retaliation (Liberty 1968)
Tomaban el nombre de su batería, aunque eran una formación no dependiente de ningún músico por encima de otro. Era un grupo en plena eclosión del fenómeno de revisitación del blues en Inglaterra a finales de los 60, pero escapaban a la ortodoxia del movimiento. A pesar de estar conectados con John Mayall o Chicken Shack, su modus operandi era algo más ácido, por ello sus cuatro discos muestran una forma distintiva de ver el blues inglés con bastantes dosis de psicodelia. Posiblemente su primer LP (este) es el más acertado, donde se intercalan canciones de tinte purista con experiencias más aventajadas, como la canción que abre el álbum y que es una deformación velada de un tema de Donovan "Hey Gypt", con otro nombre y otra definición.http://www.youtube.com/watch?v=mhSd1teDuKc




Cupid's Inspiration – Yesterday Has Gone (Date 1969)
Uno de esos grupos que jugaban a la confusión, o al despiste, según se mire. Procedentes de Inglaterra, su adaptación del pop al estilo californiano, tintado de un claro objetivo sunshine, hizo que muchos pensaran acerca de su real ubicación. Pero sí, eran ingleses; con canciones regadas de la clásica inspiración americana y ese tipo de arreglos que condiciona el tema hacia una grandilocuencia almirabarada pero exquisita. Tuvieron un cierto impacto con la canción que sirve como título al LP, una versión blanqueada de Little Anthony & The Imperials, pero hay varias píldoras endulzadas en éste único disco que tuvieron la oportunidad de grabar. Se separaron, se volvieron a unir y se volvieron a separar y, mientras tanto, se les olvidó completamente. Su único disco tiene dos portadas diferentes, según sea la edición americana o británica. Yo tengo la Made in USA.




David Essex – Rock On (CBS 1973)
Comenzó su carrera como actor en obras teatrales donde la música era un factor primordial, aprovechando su bonita voz. Además de ser un buen vocalista, tenía maneras como compositor y quería escaparse de la etiqueta de "cara bonita", por eso construyó a su alrededor toda una infraestructura de músico capaz de llevar una evolución propia, sin el apoyo de la mass media, que siempre le vio como un atrayente modelo para adolescentes. Y, por aquellos tiempos, explotó el Glam en Inglaterra, que tomaba mucho del semblante del rock-a-billy cincuentón, algo que gustaba mucho a Essex. Al mismo tiempo que participaba en la obra músico teatral "Godspell", grabó su primer Lp, que coincide y mucho con lo que Marc Bolan hacía con T.Rex y lo cierto es que salió un disco brutal (realmente como los tres o cuatro siguientes, en los que demostró ser muy bueno), un trabajo redondo de rock clásico con efluvios de glam.




We Five – You Were On My Mind (A&M 1965)
Procedentes de la escena folk de San Francisco, estos universitarios de clase media/alta transformaron la esencia de la otra costa (el folk del Village neoyorkino) en un claro acercamiento al pop. Contaban con la bellísima voz de Beverly Bivens y con el hermano de John Stewart (Kingston Trio -Scott Mackenzie y John Phillips-) como músico de base. Tomaron canciones prestadas y algunas propias, pero lo que les catapultó a la fama fue la adaptación de un tema del dúo canadiense Ian & Sylvia, la canción que da título a su primer disco, un trabajo esmerado de folk dulce que sale airoso ante la comparación con la agresividad del otro bando. Una delicia.




Linda Perhacs – Parallelograms (Kapp 1970)
Es característico que un disco pase a formar parte del elenco de los álbumes elegidos por la crítica muchos años después de ser editado. Eso suele ocurrir, en general, con el arte aventajado, aquél que se exhibe de un modo tan atrevido que resulta incomprensible para su tiempo. Perhacs era una dentista de ascendencia británica que vivió la escena de California bajo un prisma tranquilo, nada de drogas, nada de reivindicaciones políticas, nada de sexo libre... ella era un ama de casa con unas sensibilidades especiales para la música, poseedora de una voz frágil, tenue y aterciopelada, que recreaba espacios abiertos sonoros tan embriagadores como difíciles de entender para los tiempos eléctricos que corrían. No era folk porque los ensamblajes estaban más cerca del rock, no era psicodelia porque su concepción se asemejaba al pop más ensoñador. En fin, no era nada fácil calificar aquél disco tan bello como sombrío, tan dulce como complicado. Lógicamente no pudo seguir con sus iniciativas musicales, hasta que treinta años después alguien dijo que aquello era una obra maestra. Y a ella le hizo gracia.




Commander Cody And His Lost Planet Airmen – Lost In The Ozone (Paramount 1971)
Ubicados en la zona industrial de Detroit, eran una excepción en la música de la Motor City, ya que sus parámetros rondaban acepciones Country o Western Swing. Formado por componentes que provenían de multitud de lugares de los USA, sureños, del norte, californianos y hasta de Nueva York, su primer LP fue un impulso divergente al clasicismo de este sonido, por eso lograron colocarse en festivales y el el circuito post-hippie (tenían mucho que ver con las puestas en escena de Grateful Dead). Además, eran terriblemente divertidos, sus conciertos eran una auténtica algarabía que aunaba rock, country, folk, blues e incluso ragtime. Descubrir discos como este, ahora mismo, es como aspirar una bocanada de aire puro libre de fragancias genéricas.




The Jetset – There Goes The Neighbourhood! (The Dance Network 1985)
Un píldora vitaminada para combatir cualquier atisbo de depresión. El primer Lp de este grupo, tildado de revivalista, que se metió en plena etapa sintética de los 80 con las medidas de sastre tomadas del pop de los 60, es algo más que un huracán de vitalidad. Paul Bevoir, compositor prolífico de gemas que conectaban con la ideología mod del 65 y con aquellos memorables estribillos del Merseybeat, construyó una banda a su medida que tuvo la osadía de rubricar cinco formidables discos contracorriente en una época hostil para la lírica. Y salió airoso del asunto, se divirtió y dejo un testamento optimista para las siguientes generaciones. Sus cinco discos son casi pluscuamperfectos, pero son de muy difícil localización, así pues no rechacéis una edición en doble Cd que lo contiene todo. En todo caso, algunos tuvimos la suerte de agenciarnos con estos discos en su momento, cuando la cosa de encontrarlos era más fácil. De matrícula de honor, amigos.




The Real Kids - The Real Kids (Red Star 1977)
Uno de los grupos de la escena punk de Boston que tenía mucho que ver con el garage. En realidad John Felice hacía melodías pop con mucha adrenalina y eso le hizo regenerar la escena bostoniana, que por entonces estaba bastante cerca del AOR, con grupos como Aerosmith mandando en las listas. Con mucho desparpajo y libres de arreglos superfluos, los Real Kids también se podían etiquetar en el movimiento del Power-Pop, ya que sus estribillos eran diáfanos y su actitud menos beligerante que los grupos punks. Aún tuvieron oportunidad de seguir sacando algún disco más, pero el ímpetu amateur de este Lp nunca lo superaron.




Albert Collins / Robert Cray / Johnny Copeland – Showdown! (Alligator 1985)
Hablar de Blues a mediados de los 80 es todo un atrevimiento; sus mejores logros como género se materializaron algunas décadas antes, pero el disco que nos atañe es un trabajo que tardó en realizarse hasta que tres guitarristas con distintos conceptos de la música negra se reunieron en torno a este LP. Tres generaciones distintas de bluesmen que coincidían muy poco entre sí, sólo que eran extraordinarios guitarristas. Collins es uno de los grandes de la electricidad, un heredero de los mejores, pero con el punch del houserockin', Copeland es tan versátil que mezcla sin pudor el clasicismo con el Soul e incluso influencias africanas y Cray es un estilista del movimiento, un sofisticado del blues que contrasta con la fuerza de los otros. Los tres crean un álbum fuera de su tiempo, con recreaciones de leyendas e impulsos propios. Puede que un disco de Blues de algunos años antes sea más auténtico, pero éste es un tratado modernista de un estilo que debería ser eterno.
Un monumento contemporáneo a una forma musical histórica.




Jack The Lad – It's... Jack The Lad (Charisma 1974)
La primera escisión de los fabulosos Lindisfarne trajo a Jack The Lad. Ellos fueron una consecuencia lógica de la doble evolución que partió la banda nodriza en dos; por un lado Alan Hull, que se apartó del folk tradicional y se adentró en terrenos de rock con aristas psicodelicas y por otro Simon Cowe Y Ray Laidlaw, que seguían fieles a buscar las raíces del sonido irlandés o escocés. Ellos venían de la zona de Newcastle, cercana a la frontera escocesa y se apasionaban por los sonidos folk de toda la parte norte de las islas. El primer LP de Jack The Lad es tan brutal como los mejores de Fairport Convention, Incredible String Band o Steeleye Span, pero más divertido y el uso de fiddle está más centrado en la herencia irlandesa. Pero no sólo es un disco de folk, los ramalazos rock pueblan también sus canciones, haciendo de este álbum un trabajo memorable.

















jueves, 22 de mayo de 2014

10 RAZONES SONORAS PARA APASIONARSE EN SOLEDAD (O CON COMPAÑÍAS COMPLACIENTES)

ESTAS SON LAS ULTIMAS 10 ENTRADAS DE DISCOS DEL DÍA QUE VOY COLOCANDO EN EL FACEBOOK.

Pavlov's Dog – At The Sound Of The Bell (Columbia 1975)
El rock progresivo siempre ha sido característico de Europa, en muy pocas ocasiones casos de grupos de esta índole en Estados Unidos han causado demasiada sorpresa, ya que, invariablemente, acababan acercándose al AOR o incluso al heavy metal. Excepción notable es la de Pavlov's Dog, banda de St. Louis que asimilaba las enseñanzas de los grupos progresivos británicos, especialmente los del sello Charisma (Genesis, Van Der Graaf Generator...) y lograban un climax en sus discos esmerado y casi metamático. Ricos en matices y arreglos, poseían una extraordinaria voz en su cantante y líder, David Surkamp, quién elaboraba unos difíciles registros para elevar a la cúspide canciones extensas y mágicas. Hicieron dos únicos Lp's, siendo su segundo disco una obra bien temperada que gana con el paso de los años y muestra el porqué un grupo americano como ellos llegaba a lo excelso mientas otros se quedaban en la anécdota (como Kansas, por poner un ejemplo). Abrumadores.



Hamilton, Joe Frank & Reynolds – Hamilton, Joe Frank & Reynolds (ABC/Dunhill 1970)
Dan Hamilton, Joe Frank Carollo y Tommy Reynolds empezaron en el circuito de bandas surf de Los Angeles, teniendo cierta relevancia con los T-Bones. Pero ellos estaban más interesados en el sonido soul negro y en ciertos toques sureños, inspirándose en grupos como Three Dog Night, por eso su primer Lp recogía esas esencias. En lugar de tomar un nombre común como grupo, prefirieron poner sus apellidos es este trabajo rotundo de soul blanco que te atrapa al instante. Canciones diáfanas y contagiosas que rebosan alegría y que son portadoras de unos arreglos de viento incontestables, además de leves acercamientos al sonido latin. Producidos por Steve Barri, amigo personal y colaborador de P.F. Sloan, el resultado global de este LP es absolutamente memorable, cosa que no pudieron igualar en sus dos siguientes discos. Sin desperdicio desde el primer corte al último.



Bulldog - Bulldog (Decca 1972)
De las cenizas de los Rascals (anteriormente Young Rascals) nace esta banda de power-pop clasificable junto a Raspberries o Big Star, aunque con un posicionamiento muy neoyorquino. Dino Danelli era uno de los músicos que más aportaron a los Lp's conceptuales de Rascals, los más psicodelicos, pero cuando Felix decidió marchar por otros terrenos, él insistió con un grupo menos complicado y más directo. Y nació Bulldog, otra formación de italoamericanos con pasión por la melodía. Aunque su experiencia les situó como grupo a tener en cuenta, la coyuntura de aquellos años les condenó al oscurantismo, ya que, a principios de los 70, el pop, por muy musculoso que fuera, no estaba bien visto. Afortunadamente el paso de los años no sólo es un verdugo, también sitúa al artista en su condición. Gran disco sin pretensiones, como debe ser el pop, el bueno.



Radio Stars – Songs For Swinging Lovers (Chiswick Records 1977)
Andy Ellison era un viejo conocido del pop londinense; él había militado en John's Children y había incitado a Marc Bolan a que hiciera algo con ese puñado de canciones folk que tenía agazapadas en la mochila. Luego, en plena eclosión Glam, se invento un artilugio llamado Jet, con un soberbio disco que pasó sin pena ni gloria. Reivindicado por David Bowie o Iggy Pop, entre otros muchos, se dejó cautivar por el incipiente sonido Punk y conoció a un compositor de robustas canciones del género, Martin Gordon; así nacieron los Radio Stars, amparados en el impecable sello Chiswick, que les publicó dos LP's tremendos, urgentes y rabiosos; dos discos que combinaban la fiereza mod de los sesenta (de la que era conocedor Andy), con la tensión del momento. El resultado fue absolutamente perfecto.



John Sebastian – The Four Of Us (Reprise 1971)
Tuvo que llevar la losa de haber sido el líder de una de las bandas más prominentes del pop americano de los 60, The Lovin' Spoonful, el auténtico grupo de Nueva York o, por lo menos, del Greenwich Village. Sus discos con aquél grupo son insustituibles, difícilmente superables y cargados de sensibilidad; decenas de canciones llevaban su rubrica y sellaban una época inigualable. Pero John Sebastian se convirtió al movimiento hippie, fue un defensor altivo del pensamiento e inició una carrera en solitario inspirándose en sus amigos de la Costa Oeste. El resultado no fue nada malo, al contrario, sus discos y sus apariciones en festivales como Woodstoock corroboraban su actitud y demostraban que no había perdido inspiración. Pero eran demasiado acústicos, demasiado Crosby, o Stills o, incluso, Young sin electricidad; es decir, naufragaban en busca de esas melodías excitantes que tenían sus canciones con Lovin' Spoonful. Hasta que llegó su tercer disco, donde volvía a recuperar su estilo, entre el Lennon más lúcido y el Ray Davies más entrañable. Quizá, como nadie se esperaba su retorno al pop mayúsculo, el disco pasó sin pena ni gloria, pero él lo hizo de nuevo, nos volvió a conmover con sus estribillos enternecedores.



Sleepy Hollow - Sleepy Hollow (Family Productions 1972)
Si no llega a ser por el interés del sello Cherry Red en buscar las cintas originales para reeditar este LP (aunque ha sido sólo en CD), estaríamos hablando de un disco del cual su existencia sólo consta para un puñado de coleccionistas. Sleepy Hollow eran un trio americano de la Costa Este que conectaban con la ideología pop de Badfinger y cuyas canciones tenían un poso tremendamente Beatle. Pero no eran una rara avis; seguramente si les hubieran dado un poco de cobertura, este Lp se hubiera vendido muy bien, porque era un disco atrayente para el público de canciones pop en la línea de la última época de los Beatles. Poco más se puede decir, excepto que es un álbum exquisito, bien arreglado, sin sobras y, desde luego, muy caro en su edición de vinilo original.
Disfrutadlo, os quedaréis embobados.



Eric Burdon & War – Eric Burdon Declares "War" (MGM 1970)
Todas las encarnaciones de Eric Burdon eran sorprendentes; él siempre fue el británico con alma negra más auténtico de las islas.Tras sus primeros álbumes con los Animals, en la tesitura R&B típicamente inglesa, descubrió las esencias de la experimentación, especialmente al conocer personalmente a Jimi Hendrix, lo que le incitó a montar sus nuevos Animals, con varios discos a su espalda que quitaban el hipo, literalmente. Pero Burdon era inquieto y, tras afincarse definitivamente en los USA, contactó con una banda formidable de funk, War, que habían hecho una serie de discos espectaculares de música negra del ghetto; antes habían hecho discos con el nombre de Señor Soul, ya que tenían miembros latinos en sus filas. El resultado de esa fusión de talentos dio lugar a una mezcla dinámica de Soul, Funk, Psicodelia y experiencias que aturdían, cuanto menos. Canciones propias y adaptaciones que desmontaban las originales como en un artilugio de laboratorio. Aunque es difícil elegir cual de los Lp's conjuntos fue superior (está también Black Man's Burdon), creo que éste es el disco más abrumador. Sí, eso, abrumador es la palabra.



Mark Radice – Mark Radice (Paramount 1972)
El apellido Radice está vinculado con la música en los Estados Unidos. Mark era el más pequeño de la familia y el más cercano al rock; no tuvo problemas para entrar en una compañía de discos y grabar su primer disco en 1972, con un diseño de portada realmente innovador para la época. Años después se hizo famoso por participar en Barrio Sesamo, pero esas fueron otras historias, así que hay que olvidar lo que hizo a partir de aquél LP, que no tuvo el reflejo que merecía. El disco en cuestión es un Lp de sonido entre décadas, que transpira la herencia del hippismo y se centra en el ambiente californiano que podía hacer gente como Leon Russell o Randy Newman, con composiciones que recurren a la herencia clásica del country o el folk, pero que lo redondea con electricidad. Mark, años más tarde, decidió acercar su talento a lo comercial, gracias a sus contactos familiares, pero nunca se arrepintió de aquél trabajo amateur rico en melodías y actitud



Ralph McTell – Spiral Staircase (Transatlantic 1969)
Era ya un veterano de la escena folk inglesa con tan sólo 20 años, recorriendo todos los pubs donde eran bienvenidas las guitarras acústicas, las letras sobre las miserias de la vida y una actitud política de izquierdas, sin caer en tópicos comunistas, como sus congéneres del otro lado del mundo, aquellos del Village neoyorkino. Su tercer Lp es un tratado de humanidad callejera, con algunas melodías inolvidables y su intensa voz resquebrajando historias sobre soledades, tristezas y lugares cotidianos de la rutina humana. Y, por si fuera poco, el disco se abre con una descripción de su ciudad, Londres, caminando por los sueños rotos y las incertidumbres de un mundo que se veía venir y que a nadie nos gustaba que acabase en lo que es ahora. Fíjate por donde.
Colosal.



Seatrain – Marblehead Messenger (Capitol 1971)
De las cenizas de Blues Project, con la ayuda de un joven músico tejano (Peter Rowan), nacen estos Seatrain, conservando el espíritu hippie y usando raíces del country y el folk americano. Su sonido fue muy Costa Oeste y lo cierto es que su versatilidad se movía por los terrenos de sus componentes, que tenían otras aventuras personales; por eso nunca fue un grupo entendido como tal, sólo un proyecto de varios músicos que coincidían en idearios. Con esas premisas y la producción de George Martin, se embarcaron en su tercer LP, el más ambicioso en cuanto a sonido y el más creativo en cuanto a composición. Pero no tuvieron demasiado apoyo logístico y acabaron aburriéndose, haciendo un cuarto disco sin alma y dedicándose a sus historias paralelas, que alcanzaban grandes momentos, como las de los Rowan Brothers.






















domingo, 4 de mayo de 2014

15 Nuevas entregas de discos apasionantes

Murray Head – Say It Ain't So (Island 1975)
Tuvo que lidiar con la etiqueta de actor para adolescentes, debido a su cara bonita y a que fue reclamado en films de dudosa calidad, más bien comerciales. Pero era un excelente compositor de pop con efluvios folk y así lo demostró en un sugerente disco de debút, "Nigel Lived", secundado por este segundo álbum, más melancólico y tenso, casi inspirador de esa generación de perdedores sónicos que ahora capturan nuestra atención. Y ya no pudo hacer mucho más; seguramente se agotó ante tal despliegue de imaginación y bucolismo. Siguió en el mundo del cine comercial, vivió mucho tiempo en España y se le conocieron infinidades de romances con estrellas del alterne vulgar cinematográfico. pero aún hay gente que recuerda aquél muchacho tímido de voz resquebrajada que nos hizo llorar con su ternura y con momentos rebosantes de pasión. Momentos que inundan este disco.



The Chocolate Watchband – The Inner Mystique (Tower 1968)
En la soleada California se cocían bastantes productos químicos relacionados con el sonido. Si por el norte se confeccionaba un hallazgo regado de esperanza hippie, por Los Angeles todo rezumaba un cultivo de ácido lisérgico despampanante. El que tenían grupos de tinte garagero como los Standells y, especialmente, estos psicóticos Chocolate Watchband, cuyo segundo Lp es un trallazo de viaje eléctrico estremecedor para volar hacia espacios mentales infinitos. Guitarras tremebundas y voces agridulces en parajes de cosmos de energía decibélica. Toma ya definición!!



Spiral Starecase – More Today Than Yesterday (Columbia 1969)
Sacramento, capital administrativa del estado de California. Pocos grupos recordamos de aquella localidad, porque todos los que allí nacían se largaban de inmediato a San Francisco, a pocas millas de allí. Pero de Sacramento eran Spiral Starecase, una banda multiforme de pop almibarado y enriquecido por dosis altas de Sunshine. Muy alegres, muy optimistas y... muy efímeros. Su único LP contenía gemas preciosistas que contrastaban con lo ácido del momento, sus pintas tampoco es que hicieran mucho por la labor y, tras un Lp de presentación tan excitante como olvidado, pasaron a mejor vida, a pesar de tener un éxito en ciernes (la canción que da título al álbum). No es que se les echara mucho de menos, pero ahora, tras el paso inexorable del tiempo, descubrimos las esencias de un trabajo bien calibrado de pop cristalino apoyado por dos excelentes secciones de viento y cuerdas. Soul pop blanco en estado purísimo!!



Joe Walsh – Barnstorm (ABC/Dunhill Records 1972)
Walsh era, comparativamente, el Clapton americano. Militó en los tres y fundamentales discos de James Gang y fue requerido por un buen número de músicos por su versatilidad y su elegancia tocando la guitarra. Su primer Lp presenta una conjunción de caminos por los que se encontraba cómodo; esencias de blues, country rock y herencias psicodelicas que se traslucen en un álbum cambiante y, a su vez, homogéneo. La pulcritud de sus fraseos, su bien timbrada voz y los ayudantes que empleó en el disco elevan a un gran nivel el talento que venía demostrando desde hacía años en sus colaboraciones. Era preciso que tomara relevancia y adoptara bajo su propio nombre una serie de discos formidables que dan comienzo con este LP. Un disco mucho más vibrante de lo que el reconocimiento le ha dejado.



Pete Shelley - Homosapien (Genetic 1981)
Tras la debacle de los Buzzcocks, las dos cabezas visibles de la banda iniciaron caminos separados, era la única solución para no matarse. Shelley era, de sobras es sabido, el genio real de la banda, pero nadie se esperaba el concepto que iba a abrazar en su primer disco, un LP electrónico de música experimental que nada tenía que ver con el espíritu pop-punk de su banda; aquél paso en falso se llamó "Sky Yen". Afortunadamente, su regreso al mundo del rock fue aplastante, recuperando el sonido del último álbum de Buzzcocks, que contenía algún atisbo, leve hay que decir, de tecno pop. Nada de qué asustarse, las canciones de "Homosapien" siguen siendo urgentes, energéticas y cargadas de pop irresistible y escucharlo ahora mismo es como respirar a pleno pulmón oxígeno sin manipular, realidad nada transgénica, vamos.



Jay & The Techniques – Love, Lost & Found (Smash 1968)
A pesar de que sus pequeños hits los consiguieron al principio de su carrera, en el 66, con su álbum de debút "Apples, Peaches, Pumpkin Pie", es con su segundo Lp, dos años después, cuando logran establecer un hilo común entre el sonido Soul del norte y lo que tiempo después se llamará Disco Music y se afincará en Filadelfia. Ellos eran también del estado de Pensylvannia y de ahí la conexión, pero sus canciones tenían un brío inesperado para ser catalogables como precursoras reales de la disco music; realmente yo los encuadraría como Northern Soul. Su elegancia estaba a la altura de sus composiciones.
IMPECABLES



The Tremblers – Twice Nightly (Johnston Records 1980)
Peter Noone era uno de los "pretty faces" británicos más reconocidos del merseybeat 60's. Formaba parte de los encantadores Herman's Hermits, cuyos discos eran la parte más deleitable y menos agresiva del beat. Tras una serie de álbumes que triunfaron plenamente en los Estados Unidos, acabó viviendo allí y metiéndose de lleno en el mundo de la televisión. Guapo era, desde luego, y muy inglés, que eso llamaba la atención. Nadie puede discutir lo buenos que eran los discos de Herman's Hermits, pero Peter no quería volver a recuperar ese ambiente tan sixties y su regreso a la música estuvo marcado por el creciente fenómeno del power-pop, una música irresistible que bebía de las fuentes beatle y le dotaba de una energía más americana. Él no sabía que el power-pop era tan fantástico como ignorado y que, pese a tener todos los ingredientes para ser consumido por masas, acabó siendo un movimiento muy muy minoritario (excepto algunos casos como Cheap Trick o Tom Petty). La cuestión es que montó su grupo de power-pop para manufacturar un LP imponente, ortodoxo del género e imposible de superar. Y no vendió, ni siquiera para darle la confianza necesaria para continuar. Y ahora, casi treinta años después, lo descubrimos como un disco embriagador de pop fulminante y contagioso. Power-P-U-T-A-D-A.



Tea & Symphony – An Asylum For The Musically Insane (Harvest 1969)
Cuando en Inglaterra se conjugaba el Folk y la psicodelia se encontraron tesoros difíciles de catalogar; eran posicionamientos increíblemente originales y dejaron un legado insuperable. Muchos grupos vertieron su talento en una serie de ráfagas y se secaron. Eso pasó con Tea & Symphony, un trío de iluminados que logran un disco soberbio donde los paisajes ácidos se combinan con sentido del humor planeando sobre todo el álbum un ligero ambiente pop que lo hace encantador. En algunos instantes hay paralelismos con el sonido irreverente de Daevid Allen y sus Gong, incluso a Kevin Ayers en su etapa más bohemia. En definitiva, es una joya para degustar en plenas facultades patafísicas (o así).



Jo Mama - Jo Mama (Atlantic 1970)
Muchos conspiradores del sonido sureño americano coincidían en buscar otros refugios en los que mostrar su diversidad, Jo Mama era una banda versátil en esto, con dualidad de voces masculina/femenina, ciertos atisbos de herencia hippie de San Francisco, fuerza del soul negro (militaban en la Atlantic, toda una declaración de principios), actitud bluesera y gotas sugerentes de latin; conclusión: un grupo excitante de canciones densas y cargadas de alma. Hicieron sólo dos LP's, los dos brillantes, pero quizá el primero contiene la mayor carga anímica de su estilo, sobrecargado y sobrecogedor, todo en el buen sentido, por supuesto.



The Seeds – A Web Of Sound (Crescendo 1966)
Catalogados habitualmente como grupo de Garage, Los Seeds de Sky Saxon no eran muy tópicos al respecto. Su música caminaba en torno a diversas experiencias, desde el blues hasta lo folk, sin dejar de lado el movimiento psicodelico, del que, obviamente, formaban parte. En 1966 hicieron aparición con sus dos primeros Lp's, éste fue el segundo, no tan arrebatado como su predecesor, pero mucho más emocional y creativo. Su agresividad se redujo lo suficiente como para dejar entrever esas esencias melódicas que parecían ocultas en su primer trabajo y, aunque en este segundo álbum no hay gemas de la talla de "Pushin' Too Hard" o la gloriosa "Can't Seem To Make You Mine", el conjunto global del LP parece más elaborado, mejor grabado y fantásticamente estructurado. No es de extrañar que a ellos no les gustara especialmente la etiqueta de "Garage" como definición de su música.



Green On Red – Scapegoats (China Records 1991)
Uno de los últimos reductos de sonido americana a principios de los 90. Dos músicos de gran talento compositivo, Dan Stuart y Chuck Prophet, en plena efervescencia de creatividad, tras varios discos anteriores (todos magníficos) que cristalizan en un trabajo desértico y lleno de porciones eléctricas. En sus inicios, salpicaron sus canciones con elementos psicodelicos, pero luego se centraron en recorrer con sus guitarras afiladas el estilo de rock americano con bastante raíz en clásicos como Dylan o Murphy. Cuando llegan a este álbum parece que lo hacen con la lección bien aprendida. Glorioso!!



The Troggs – Love Is All Around (Fontana 1968)
Condenados a ser flor de un día a consecuencia de su mastodóntico éxito "Wild Thing", nunca se valoró lo suficiente a un grupo atrevido, precursor del Glam y seductor como pocos. La presencia impactante de Reg Presley, su descaro y arrogancia, junto a la actitud del resto de la banda y a una serie de canciones formidables, hicieron poca mella en la prensa, que siempre les recordó por su primer disco "From Nowhere", mucho peor que álbumes como éste, editado en principio para el mercado americano y, como he dicho antes, iniciático en el posterior advenimiento del Glam. Y, además, a mi me gusta mucho más "I Can't Control Myself", que está aquí, omnipresente.



The Dependables – Klatu Berrada Niktu (United Artists 1971)
Una de las primeras muestras de supergrupo; de las cenizas de los magistrales Millennium y los psicóticos Blues Magoos nacen Dependables pero, al contrario que sus bandas embriones, ellos conectan con el Soul y lo graban con acentos algo ácidos. El resultado da un gran álbum que no tuvo continuidad, posiblemente por las personalidades enfrentadas de Joey Stec y Ralph Scala, junto a Ron Gilbert, y es que es bastante complicado aunar estilos antagónicos como lo que ellos estaban empleando con la influencia negra y el reducto que les quedaba de la psicodelia, por no hablar de las procedencias, Nueva York y California. En todo caso, legaron un álbum incandescente que posee mucho ritmo y una instrumentación rica. Desgraciadamente no tuvo repercusión y eso acabó por confinar al grupo al olvido y la disolución. Como es habitual, ha sido descubierto muy tarde, pero por lo menos ahora se reconoce su altísimo nivel.



Chuck Willis – King Of The Stroll (Atlantic 1958)
Un inconmensurable vocalista de Blues y R&B que no tuvo tiempo para expresar todo su talento. Con sólo dos discos en el mercado y un puñado de singles, su voz aterciopelada manejaba las canciones con una suavidad que contrastaba con la fiereza de sus contemporáneos. Conocido como "King Of Stroll", utilizó su apelativo cariñoso para titular su segundo y último LP, un esmerado tratado de R&B con tesitura soul y enorme capacidad de seducción. Inspirador años después de Elvis, Sam Cooke, Charlie Rich y Otis Redding, sus baladas crearon escuela hasta que una peritonitis se lo llevó por delante. Demasiado pronto.



Tomorrow - Tomorrow (Parlophone 1968)
Artefacto de la psicodelia btritánica elemental. Portador de músicos con talento sobrado, entre los que destaca el guitarrista Steve Howe (más tarde fundador de Yes) o el vocalista Keith West. Degustar este LP es como regresar al instante en el que el sonido Beat inglés despertó hacia senderos más complicados, buscando instantáneas y encrucijadas con flashes hipnóticos y entramados de guitarras alucinantes. Nadie se explicó lo inmediato de su ruptura, ya que West no se empleó a fondo en ningún proyecto personal y Howe tardó lo suyo en formar el combo progresivo de Yes (aunque tuvo tiempo de participar en otra interesante banda, Bodast). Adoradores de la etapa más psicótica de los Beatles, entroncan perfectamente con la época post Sgt Peppers.



































domingo, 23 de marzo de 2014

15 DISCOS PARA ENALTECER ALMAS DORMIDAS

Aquí están otros quince LP's que suelo poner en mi Facebook. La idea es descubrir algunos discos vibrantes sin la necesidad de que estos sean característicos de ningún  movimiento determinado. Es decir, sion discos bueno por su propia existencia.
Algunos de ellos han sido utilizados para mi sección "Disco histórico" de Los 39 Sonidos.

The Common People – Of The People / By The People / For The People From The Common People (Capitol 1969)
Una obscuridad que refleja el nivel artístico de finales de los 60. Podían pasar desapercibidas obras excelsas como este Lp de un grupo desconocido aunque grabando en un sello potente. El único disco de The Common People es una alegoría a lo onírico del pop, a los desarrollos orquestales y a la química que envuelve sus composiciones, sobrecargadas de arreglos (muchos de ellos barrocos) y de voces aterciopeladas. Toneladas de cuerdas, violines sublimes y ambientes acogedores en un LP pensado para ser disfrutado al completo. Emocionante, esa es la palabra.

Todd Rundgren – Something / Anything? (Bearsville 1972)
Un malabarista del sonido; productor, arreglista y visionario. Sus inicios estuvieron marcados por la psicodelia de su primera banda, Nazz, con tres jugosos álbumes. Un preámbulo que se expandió con su carrera en solitario, que comenzó con genialidades como "Runt" y "The Ballad Of Todd Rundren", cristalizada en éste ejemplar doble LP repleto de canciones perfectas de pop incombustible, arreglos sofisticados y mucho reflejo del "Pet Sounds" de los Beach Boys. El paso de los años le dota de una vivacidad inusitada, ya que suena casi mejor ahora que en su momento. Grabado íntegramente por él mismo, no hay un sólo altibajo, todo el disco (los dos, vamos) roza lo sobresaliente sin complejos. Un genio mayúsculo.

Country Joe And The Fish – I-Feel-Like-I'm-Fixin'-To-Die (Vanguard 1967)
El hippismo combativo tuvo su epicentro en Joe McDonald y Barry Melton, dos personajes que se movían en terrenos de reivindicación y agresividad contra el poder establecido y, además, lo musicalizaban. Las canciones contra la guerra de Vietnam, las posturas anti gubernamentales y todas las acciones que movilizaban en San Francisco, eran consecuencia de una música vibrante y ácida que se disfruta en sus dos primeros LP's. Pero, lógicamente, no era sólo una banda de propaganda hippie, sino que sus canciones se sostenían por sí mismas; eran casi unos punks del sonido de San Francisco, nada que ver con los desarrollos de Grateful Dead o de los ambientes de Jefferson Airplane, ellos eran directos, intensos y urgentes. El sueño acabó, pero ellos le dieron una buena patada al trasero a quienes se lo cargaron.

Brian Eno – Here Come The Warm Jets (Island 1973)
Hace 20 años, cuando escribí un libro titulado "Los 100 mejores discos del Rock", intenté elaborar una lista más bien didáctica, menos sorprendente quizás, pero llena de discos evidentes y esenciales en la historia de la música. Ahora, posiblemente, cambiaría algunos de aquél listado, pero si uno permanecería sin alterar, ése sería este LP de un llamado "no músico", que resquebrajó las estructuras del pop para darle una ambigüedad asombrosa al entonces movimiento Glam. Eno había militado en los primeros tiempos de Roxy Music y sus experimentos con las cintas de grabación habían dejado boquiabiertos a casi todo el mundo; sus producciones, sus arreglos eran deslumbrantes e innovadores y por ello alcanzó un meritorio lugar como químico del sonido. Su primer álbum en solitario sigue sin ser superado, en una suerte de ambiente Glam, pequeños toques progresivos y sorpresas tras sorpresas. Con la ayuda de gente tan importante y versátil como Robert Fripp, Phil Manzanera, Robert Wyatt, etc... manufactura un trabajo que sigue inalterable con el paso del tiempo. Luego, tras tres fantásticos discos de "Pop", se recluyó en temas de ambient y producciones que, a pesar de darle notoriedad, mermaron su capacidad para componer aquellas piezas de pop marciano irreverentes y magistrales, como las que rebosan en este LP.

The Buckinghams – Time & Charges (Columbia 1967)
Procedentes de Chicago, estos 5 italoamericanos surgieron en la floreciente escena americana que coqueteaba con el Flower Power sin serlo. Todos querían beber de la fuente de la eterna esperanza californiana, pero a algunos les tocó vivir en ciudades inhóspitas (entonces) como Chicago o Detroit. Tras un LP con algún hit interesante, entregan un soberbio disco de canciones propias y algún cover. Y les sale redondo; un disco de contagiosa alegría, algo de soul, tintes velados de psicodelia y algunos estribillos memorizables. Incorporaron una sección de viento apasionante y poco común en los grupos de esas características.
Una delicia, vamos.

Close Lobsters – Foxheads Stalk This Land (Fire 1987)
Protagonistas de la última hornada del C-86, estos escoceses se marcaron dos vibrantes LP's de guitarras típicamente precursoras del Indie británico, pero también conectados con el ideario del rock neoyorkino de los 70. El sello Fire, una de las compañías esenciales de aquellos años, se fijó en ellos y les sacó este irresistible debút, con canciones repletas de ese frenesí escocés que cautivo las ondas a finales de los 80. Sus riffs de Rickembacker causaron una admiración unánime en la prensa, aunque ellos decidieron acabar con el grupo en plena efervescencia.


Kursaal Flyers – Chocs Away! (UK Records 1975)
La escena inglesa conocida como "Pub Rock" fue una especie de intersección entre el ocaso del Glam y el advenimiento del Punk. En muchos pubs británicos era costumbre que grupos tocasen en directo sólo por unas cuantas cervezas, aquello se conocía como "beer money", aunque siempre sacaban algo más, gracias al público asistente. De esa generación de grupos de pub salieron bandas incombustibles como Dr. Feelgood, Eddie & The Hot Rods, Ian Dury, Brinsley Schwarz, Ducks De Luxe, etc, etc... grupos de canciones directas que mezclaban sin pudor el R&B y el Power-Pop. Todos ellos fueron respetados por las hordas punk, que arrasaban contra todo y contra todos. Bueno, pues de ese fenómeno minoritario, una de las formaciones más brillantes eran estos Kursaal Flyres, con cuatro discos tremendos en su haber y un directo apabullante. Sus pintas eran extrañas, el vocalista parecía haber salido de una orquesta de swing de los años 40, con imagen de matón engominado, mientras que los demás eran prototipos de gente obrera, ruda y roquerizada. Y sus canciones... ah! sus canciones, eran odas grandiosas al pop inglés de toda la vida, con los tiznes propios de haber mamado a Beatles, Who, Stones, Kinks y todas las leyendas Made in England. Muy mala suerte tuvieron; no me explico todavía como ahora, con la perspectiva del tiempo, no se les ha glorificado.

Jellyfish – Bellybutton (Charisma 1990)
No es fácil hablar de Jellyfish, una banda por encima de lo sobresaliente compuesta por genios en mayúsculas que recreaban el pop beatliano con un toque de laboratorio casi inverosímil. Sus dos únicos discos están plagados de arreglos exuberantes, guitarras emocionantes y alguna connotación de power-pop, aunque bastante velada, así como la neo psicodelia que empleaban (eran de San Francisco, se debía notar en algo). Dudo que haya Lps más jugosos tras una sola escucha, los coros, los estribillos, las melodías, todo funciona al unísono en una sinfonía pop rebosante de magia. Ahora el sello Omnivore ha reeditado sus discos y nos ha regalado dos joyas más inéditas hasta la fecha, pero la portada que veis en la foto es la original. Roger Manning Jr, Jason Falkner y el incomprendido Andy Sturmer, manufacturaron gemas preciosas que fueron desgraciadamente reconocidas demasiado tarde. Obra absolutamente maestra, sin paliativos!!

Baker Gurvitz Army – The Baker Gurvitz Army (Vertigo 1974)
Músicos experimentados que habían pasado por grupos legendarios del rock británico forman esta banda a mediados de los 70. Ginger Baker había sido batería de Graham Bond Organisation y tuvo su momento culminante con Cream y con sus Air Force. Los hermanos Gurvitz eran viejos conocedores del sonido bluesy inglés, participantes en grupos como Sharks, junto a Chris Spedding. Pero la Baker Gurvitz Army eran otra especie de combo; interesados en explorar la instrumentación progresiva y texturizarla con altas dosis de blues y algunos engranajes de hard rock. Tres álbumes rebosantes de ingenio y unas instrumentaciones impecables que comienzan con este trabajo; uno de esos discos menores que, años después, se reconoce en su justa medida.

John Walker - If You Go Away (Philips 1967)
No le quedaron muchas oportunidades a John Maus cuando su amigo y compañero de banda, Scott Engel, decidió dar por finalizada su andadura con los Walker Brothers, trío del que tomaban su supuesto apellido. Scott era demasiado relevante como para poder coger el testigo de la banda o, si acaso, iniciar una carrera en solitario que acabaría en la comparación. Injusto. John era un gran cantante, no tenía una garganta prodigiosa como Scott, pero lo hacía francamente bien y su primer álbum en solitario así lo revela. Pero, evidentemente, no superó la prueba de la comparación, como decía antes. Repito, injusto. El trabajo de John en este LP es esmeradamente bueno, notable incluso, con canciones que desvelan ese intenso dramatismo por el amor perdido, por el dolor que inunda su alma y por la teatralización de la angustia. Después del fracaso poco se supo de aquél cantante de acompañamiento que vivió momentos de gloria junto a otro cantante que era demasiado portentoso. Injusto. El también amaba las canciones de desamor de Jaques Brel.

Cryan Shames – Synthesis (Columbia 1968)
Otro artefacto de pop regado con psicodelia dulce que despierta los sentidos. Procedentes de la zona de Chicago, iniciaron su andadura con un disco de corte beat muy influenciado por los sonidos de la invasión británica. A partir de su segundo discos comienzan a explorar ambientes más bucólicos difuminados por perfumes de experiencias opiáceas. Vamos, que experimentaban con las sustancias suficientes como para ver duendes por las ventanas. Y lo plasmaron perfectamente en su último y mejor disco. Un tratado para dibujar protozoos por las paredes.

Danny O'Keefe – Breezy Stories (Atlantic 1973)
Natural de Spokane, en el estado de Washington, a no muchos kilómetros de Seattle, pero radicalmente opuesta a esta ciudad. Porque en Spokane son cowboys en todos los sentidos. O'Keefe se inspiraba en el country para redondearlo con poemas de cotidianeidad al estilo de un James Taylor o un Don McLean. Tuvo un enorme éxito con una composición de sus primeros años, versioneada por el propio Elvis ("Good Time Charlie's Got the Blues"), pero se va perfilando su estilo de singer/songwritter a partir de su segundo disco, hasta lograr su menor inspiración con su cuarto álbum. Para los amantes de Poco, tras la partida de Richie Furay, Eagles o Carole King. Excelente letrista y músico de lo que se llamó soft-rock, este LP es un trabajo esmerado y de arreglos poco sofisticados.

Barry Ryan – Barry Ryan (Polydor 1969)
Uno de los reyes de los corazones adolescentes a finales de los 60; cantante de voz apasionada y teatral, Barry interpretaba las canciones de su hermano Paul con un cargamento de arreglos bizarros y posturas de manierismos andróginos. Sí, era como precursor del Glam, o algo así. Su canción estrella fue "Eloise", de una grandilocuencia aplastante y, aún así, explosiva. El álbum homónimo, que publicó el mismo año de su debút, es un disco plagado de buenas canciones, que nacen en el beat británico y acaban caminando por senderos de corte ampuloso, arreglos exuberantes y la voz de Barry entregada a la dramatización. ¿El comienzo del Glam? puede que sí.

Tom Rush – The Circle Game (Elektra 1969)
Adalid del Folk americano de tintes políticos, Rush era mucho más que un cantante de arengas beatnicks. No compartió demasiado con otros congéneres de la época, como Phil Ochs, Arlo Guthrie o Dylan, aunque coincidió con éste en buscar arreglos eléctricos a sus melodías. La madurez artística le llega a partir se su cuarto álbum, donde nutre a sus canciones con elevadas dosis de intensidad, letras más mundanas y melodías envolventes.

Chris Spedding – Hurt (Rak 1977)
Guitarrista todoterreno que fue requerido por la flor y nata del rock británico desde finales de los 60 hasta su explosión como intérprete. Comenzó con el sonido progresivo de Battered Ornaments y tuvo grandes momentos con su banda de hard, Sharks; incluso inició una trayectoria en solitario con tres discos arriesgados aunque quizá faltos de grandes canciones. En 1976 se replantea todo y comienza una nueva andadura, inspirándose en el sonido neoyorkino y combinándolo con toques de rock-a-billy 50's. Su primer Lp en esa tesitura ya es magnífico, pero es con su segundo álbum con el que logra un trabajo redondo, con grandes canciones que caminan entre el power-pop, el rock primitivo y el underground de Nueva York (a pesar de ser inglés). Podría haber sido un Lp de singles, ya que está plagado de canciones que difícilmente se te olvidan