LA RADIO COMO SISTEMA DE COMPARTIR PASIONES

LOS 39 SONIDOS es un programa de radio que se escapa a las funciones tópicas de un espacio musical al uso. La idea es la de compartir sensaciones sónicas a través de un pequeño/gran club de apasionados por melodías creativas.
Combinando canciones del pasado con composiciones del presente, recuperando discos mágicos añejos y mezclando esos sonidos con algunos discos que surgen de ahora mismo y que nos dan a entender la necesitad de vibrar tanto con lo de antes como con lo que nos rodea, huyendo de las vulgares interpretaciones de las multinacionales, que corroen la creatividad.
Este es un programa de canciones, de buenas canciones, nuestras mejores amigas; pero también es un programa de gente que crea arte sónico, que hace discos eternos o, por lo menos, que son eternos durante un periodo que nos hace las cosas más dulces.
En fin, hablamos sobre sentimientos que provocan los decibelios, discos,canciones, discos y canciones.
LOS 39 SONIDOS se emiten cada domingo en directo, desde las 6 de la tarde hasta las 9 de la noche y es grabado instantáneamente para ser colgado al día siguiente.
Pero, para degustar el programa en cualquier momento y desde cualquier lugar, lo mejor es ir a: http:los39sonidos.podomatic.com
Buen provecho!

sábado, 6 de septiembre de 2014

20 GEMAS QUE COMBATEN LA TRISTEZA Y PROPORCIONAN PLACER SÓNICO

Aquí están los últimos 20 discos que he ido colocando en mi Facebook como "Discos del día". Espero que os exalten lo suficiente como para sentir la pasión por las buenas vibraciones.


The 5 Royales - Dedicated To You (Sing 1957)
Paralelamente a la generación del Rock 'n' Roll blanco, una explosión de músicos negros estaba generando excitantes combinaciones que partían del Blues y del Gospel. Eran jóvenes que habían estado cantando en coros de iglesia y que ya habían coqueteado con el Doo-Wop, por eso estaban intentando sacar algo en claro de la herencia bluesy. Era el R&B que se había instalado en sellos como Atlantic o King y que estaba logrando capturar la atención de los blancos hacia sonidos negros. Los 5 Royales procedían del Gospel, pero ya habían inclinado sus interpretaciones hacia otros bandos. Sus voces delicadas contrastaban con la fiereza propia de R&B, así que podían ser más catalogables como Doo-Wop. Sus trabajos comienzan en el 57 y concluyen en el 59, con dos grandes discos que aúnan canciones mágicas.



Five Man Electrical Band – Five Man Electrical Band (Capitol 1969)
Otro caso de grupo procedente de Canadá que no tuvo la repercusión conveniente debido a la zona geográfica de donde venían. Nacidos en Ottawa, compartieron cartel con The Guess Who, con los que editaron un disco compartido cuando se llamaban The Staccatos (2 Lp's inencontrables, casi). Pero ya con el nombre de Five Man Electrical Band, se hicieron notar con una canción arrebatada contra el sistema político capitalista, "Signs", que fue incluida en su segundo LP, aunque éste es más apasionante en conjunto. Post psicodelia, herencias hippies, tintes de country y un talante de rock con fuerza que puebla un gran LP.



The Acrylic Tones – Above The Streets And Houses (Detour 1997)
El sello Detour ha sido siempre una garantía de revivalismo bien entendido. Una compañía que aglutinó a las jóvenes generaciones de grupos mods a finales de los 80, teniendo muy buen criterio y un gusto exquisito al elegir las bandas que contrataban. Es difícil elegir entre tantos y tantos discos fantásticos del sello, pero uno de los grupos más carismáticos eran estos Tonos Acrílicos, precisamente porque no eran tan recalcitrantes en el aspecto retro de otros de sus compinches. Es cierto que tenían concomitancias con otros grupos mods de aquellos años, pero en sus composiciones se nota un riesgo que los demás no asumían, además de usar un complejo entramado de instrumentos no muy común. Su segundo LP es un compendio de grandes canciones, actitud innegable y estilo.
Como no hay ninguna canción en Youtube de este disco, pongo una perteneciente a un single entre sus dos álbumes.



Eire Apparent – Sunrise (Buddah 1969)
Bajo la batuta de Jimi Hendrix, que les produjo su único Lp, estos irlandeses del norte (la Irlanda ocupada por los británicos) desgranaron un disco de tintes psicodelicos con aromas hard rock y les salió de cine. Como suele ser habitual, la falta de atención por parte del mercado inglés hacia lo que provenía de Irlanda, les dejó en la estacada, pese a haber hecho un disco tan redondo, pero años después ha sido considerado una piedra angular del sonido de aquella zona geográfica y una proeza el hecho de que el propio Hendrix participara en la grabación de dicho trabajo. Avalados por nombres tan importantes como Pete Townshend o Eric Burdon, no pudieron dar más pasos debido al estrepitoso fracaso de su debút. Son cosas que ocurren en el arte y que el paso del tiempo sitúa en su lugar, aunque ¡a buenas horas! dirían los componentes de Eire Apparent, con Henry McCullough al frente (luego en los mejores momentos de los Wings de Paul McCartney). Eran realmente espectaculares.



H.P. Lovecraft– H.P. Lovecraft (Phillips 1967)
Una de las joyas de la psicodelia americana, uno de esos discos con el etiquetado de "imprescindible" para entender y disfrutar aquella escena. Procedentes de Chicago, aunque afincados en San Francisco, liderados por un músico que provenía del folk, George Edwards, toman su nombre de un literato de corte terrorífico que ofrecía en sus obras historias surrealistas y embriagadoras, aunque sórdidas y asfixiantes. Un nombre perfecto para la identidad del grupo.
Pocas bandas hay logrado un disco de presentación tan elaborado, atrayente y con dibujos tan laberínticos de pop enrevesado, cargado de instrumentación.
Con canciones propias y algunas tomadas prestadas (pero absolutamente cambiadas con respecto a las originales), lograron algo irrepetible en el género más libre de ataduras sónicas que jamás haya dado el rock.



Tony Hazzard – Loudwater House (Bronze 1971)
Músico de Liverpool que estuvo relacionado desde muy joven con las bandas locales, Searchers, Gerry & The Pacemakers y los mismos Beatles. A principios de los 70 giró con Elton John (cuya primera época era mayúscula) y logró la ayuda de Chris Spedding, B.J. Cole y otros músicos reputados de la escena británica. Su primer LP fue bueno, pero su segundo trabajo está a la altura de los grandes singer songwritters ingleses, caso de Cat Stevens, Al Stewart o Leo Sayer, aunque un poco menos accesible para el gran público, por eso sus discos quedaron consternados para minorías. Mezclando algo de folk a la Fairport, sonido de Pub como los primeros tiempos de Rod Stewart y ambientes similares a Van Morrison, este LP es pura magia. Hasta incluso hay reflejos de Honeybus.



1910 Fruitgum Company – Simon Says (Buddah 1968)
De la mano de los productores Jerry Kasenetz y Jeff Katz, una serie de grupos en el sello Buddah inventaron la etiqueta Bubblegum Pop, o lo que es lo mismo, sonido chicle. Eran grupos jóvenes con chispazos de pop irresistible, estribillos memorizables y ráfagas tremendamente comerciales (pero comerciales en bien, se entiende). Bandas como Ohio Express (se intercambiaban miembros con estos 1910 Fruitgum Co.), Syndicate Of Sound, Lemon Pipers o Music Explosion. Estos fueron los casos más flagrantes de músicos que ponían su imagen pero que en los estudios de grabación eran otros los que participaban en los discos, músicos anónimos que no paraban, igual estaban sustituyendo a los Beach Boys como a cualquiera de los componentes de los grupos antes citados. Pero no nos vamos a poner puristas; el hecho es que las exuberantes canciones de aquellos discos pasan los años con eficacia y, al fin y al cabo, quienes permanecen perennes son el dúo Kasenetz Katz, los verdaderos talentos de todo este aparato logístico/sónico. ¿Se puede resistir alguien ante canciones como ésta? 



Count Five – Psychotic Reaction (Double Shot 1966)
Condecorado con la imaginaria medalla de ser el disco referente del Garage, estos cinco jóvenes de San Jose, en el estado de California, sólo entregaron esta obra cumbre del género y no tuvieron ningún interés en continuar. Inspiradores de miles de grupos, incluso a toda la generación punk, gracias al emblemático "Psychotic Reaction", un trallazo que combina todos los estímulos garageros con atisbos de psicodelia. Pero no es una canción aislada, ya que todo el LP resulta redondo, con alguna versión adaptada al mundo americano ("My Generation" por ejemplo). Nadie se explica el hecho de que ninguno de sus componentes siguiera afiliado a la música tras el LP y varios singles (que ya no fueron tan corrosivos, inspirándose algo en el Bubble Gum).



Bobak, Jons, Malone – Motherlight (Morgan Blue Town 1970)
Uno de los mejores proyectos de psicodelia inglesa era el formado por estos músicos militando en The Orange Bicycle, aunque fijo de la banda sólo fuera realmente Will Malone. Los Orange no tuvieron demasiado impacto, su sonido era reflejo de la influencia de sus coetáneos Pink Floyd o Tomorrow y, aunque poseían talento y grandes canciones, acabaron separándose tras un fantástico disco. La segunda intentona de estos músicos caminaba por devaneos post-psicodelicos logrando ambientes relajados y mucha ternura melódica. Tampoco gozaron de la brizna de suerte que requieren estas formas musicales, así que este pastel preciosista y tenue pasará como otra joya a engrosar el baúl de la injusticia artística.



Trees – On The Shore (CBS 1970)
Cuando Joe Boyd descubrió el potencial de la música folk británica e irlandesa y su confluencia con el rock, muchas cosas dieron la vuelta en las islas. Desde Edimburgo, Newcastle, Dublin o el mismo Londres comenzaron a emerger grandes bandas con voces femeninas (en su mayoría) trasladando la música tradicional hacia lugares comunes con el rock. Fairport Convention, Incredible String Band, Steeleye Span, Pentangle o estos mismos Trees, que comienzan su andadura con éste LP; otro de esos ejemplos de cómo el folk establece un parámetro de entrada para el público juvenil de principios de los 70. Melodías entreveradas con tratamientos de guitarras acústicas, instrumentación barroca y mucha intensidad para un disco sin fisuras que muestra el estado anímico de un fenómeno de recuperación del pasado trasladado con virtuosismo al presente. Trees, además, tenían una vena pop de la que carecían la mayoría de otras bandas del género, con lo que sus canciones ganan en consistencia pasados los años.



The Popguns - Snog (Midnight Music 1991)
El pulso febril de las guitarras de este grupo proveniente de Brighton, fue el recurso del sello discográfico para establecer un estilo sónico ubicado en la Inglaterra indie de principios de los 90. Anteriormente, sus compañeros en la escudería de Midnight (Robyn Hitchcock o Jazz Butcher los más destacables) eran una rara avis en la temática del pop británico de aquellos años. Con la irresistible voz femenina de Wendy Morgan y las guitarras desenfrenadas de Simon Pickles y Greg Dixon, sus dos primeros LP's eran sendos trallazos que excitaban al tiempo que propulsaban emociones rápidas y fogosas. Siguen sonando totalmente modernos aquellos discos, más incluso que los dos siguientes, que mostraban el ocaso de una gran banda de pop energético.



The Rainbow Press – There's A War On (Mr. G Records 1968)
El primero de los dos discos que este grupo del área neoyorkina publicó. Una excelente combinación de psicodelia y garage con bastante implicación política y un engranaje de guitarras realmente excitante. A pesar de que fueron conocidos por sus conciertos catárticos, en estudio se relajaban bastante y encontraban un equilibrio entre los estertores sonoros de aquella generación y los ambientes más melódicos que bañaban sus canciones. La portada fue un logro añadido que, dicen las malas lenguas, inspiró a los mismísimos Jethro Tull para la idea del "Thick As A Brick"; aunque yo, sinceramente, no lo creo (sospecho que ni los conocían).



Eggs Over Easy – Good 'N' Cheap (A&M 1972)
Pese a la idea que se tuvo de ellos, esta banda de pub rock, de sonido totalmente británico, provenía de los Estados Unidos. Sus cinco componentes tenían una fijación por un ambiente determinado de Inglaterra, aunque fueran americanos. Para ello se dirigieron a Londres y se afincaron en el barrio de Kentish Town, al norte de Camden, con un buen cargamento de canciones y ganas de producirlas en un estudio londinense. Antes de ello se labraron una buena reputación en los circuitos de pubs de la zona y acapararon la atención de la prensa en el incipiente fenómeno del sonido de pub, con Brinsley Schwarz como seguidores incondicionales. Con un excelente repertorio de más de 100 canciones, su futuro era halagüeño y esperanzador pero, por motivos personales, la banda se fue agotando y acabó regresando a los USA, teniendo incluso un flamante contrato discográfico y todos los beneplácitos de la prensa. Con un guiño al pintor Hopper en la portada, el disco apareció cuando el grupo había dejado de existir, así que las fantásticas críticas y que años después se haya convertido en un referente del género, no les sirvió para nada. Igual es que eran unos desagradecidos (es broma). Ahora en serio: UNA OBRA MAESTRA MAGNÁNIMA.



Larry Williams – Here's Larry Williams (Specialty 1959)
La energía que trasladó este hombre a finales de los 50 era sólo comparable a la que también poseía su paisano Little Richard. Desde luego, la magia que destilaba la ciudad de Nueva Orleans se patentizaba en este animal escénico, gran compositor y febril vocalista. Su primer álbum fue un torpedo de adrenalina que aunaba espíritus negroides con brutalidad y sin tapujos. Inspirador del sonido beat británico (Lennon le adoraba), su primer trabajo es una explosión de júbilo sonoro difícil de superar, con barbaridades como "Dizzy Miss Lizzy" o "Bony Maronie". Uno de esos discos para el legado del sonido de New Orleans.



The Friends Of Distinction – Whatever (RCA Victor 1970)
Los grupos vocales negros procedentes del la zona sur de california tenían una deslumbrante forma de concebir el soul. Como sus principios activos eran mucho más diáfanos; para entendernos, eran más felices que sus hermanos de raza en el sur o en el este; el concepto de canciones era más dinámico y, a la postre, más optimista, incluso poseía un tono casi hippie (véase The 5th Dimension). Harry Elston y Floyd Butler, los creadores de estos Friends Of Distinction, fueron miembros de la primera época del grupo de Ray Charles, así que se movían con soltura en el show business. Con la ayuda femenina de Jessica Cleaves y Barbara Jean Love edificaron una serie de discos aterciopelados de soul con mucho pop y arrebatadas melodías. Cosecharon cierto éxito en sus dos primeros discos, aunque el más sobresaliente sea el cuarto de ellos, cuando estaban a punto de abandonar. En sus últimos años se acercan a las producciones de Filadelfia, sin caer en manierismos disco. El toque californiano les da un punto extra, por si fuera poco.



Bryn Haworth – Sunny Side Of The Street (Island 1975)
Existió en la primera mitad de los 70 toda una generación de músicos pop británicos que descendían de grupos psicodelicos, aunque sus pretensiones habían cambiado, logrando una ecuación melódica más digerible por el gran púbico, sin caer en la vulgaridad. Parejo a Elton John, Al Stewart, Gerry Rafferty o Rod Stewart, Bryn había estado en los últimos tiempos con Les Fleur De Lys, una extravagante banda de pop ácido, con grandes canciones e impecable actitud post-mod, pero sus discos en solitario le muestran más relajado, con espíritu folk y ambientes cristalinos. Su segundo álbum es reflejo de todo lo dicho, un LP cargado de emotividad, canciones fácilmente tarareables y un sabor final muy estimulante. A Bryn sólo le faltó tener un poco de éxito, algo que podría haber tenido valorando sus discos, pero la suerte le fue esquiva. Conviene recordarlo.



Ultimate Spinach – Ultimate Spinach (MGM 1968)
Constatado que los focos de la psicodelia americana estaban localizados en California, también otros lugares de los USA destacaban con grupos excitantes al mismo nivel que sus homónimos de la Costa Oeste. Además de la gran urbe neoyorkina, cuyas inclinaciones al sonido ácido eran más crudas, existía un movimiento complementario en Boston, una de las ciudades más cultas de América. Aquello se denominó Bostown Sound y capturó la atención de los más selectos gracias a nombres como Orpheus, Peanut Butter Conspiracy o Beacon Street Union; sin embargo, los más creativos eran Ultimate Spinach, una banda liderada por Ian Bruce-Douglas, que componía todo el material, y Barbara Hudson, que tocaba la guitarra y ponía voces. El sonido de su primer LP tiene concomitancias con Doors, West Coast Pop Art Experimental Band o Jefferson Airplane, pero el sentido del humor, típicamente de New England y el tono distendido de las melodías, sitúan a la banda en un status muy personal.



Kensington Market – Avenue Road (Warner Bros. 1968)
Pese a toda la aureola cultista de Montreal o Quebec, posiblemente fomentada por el nacionalismo (en este caso) absurdo francófono, la ciudad de Toronto es la más apoteósica de Canadá, la Nueva York del norte, la que más grupos ha dado y la que más oferta artística ha tenido, desde siempre. De allí salieron The Band y con eso está casi todo dicho, pero precisamente en la zona de Cabbage Town, el barrio hippie de Toronto, eran Kensington Market, un grupo con alto contenido pop que bebía de las fuentes de los Beatles o Badfinger, pero con el estilo propio de Norteamérica. Sus dos Lp's eran sensacionales, por su sensibilidad melódica y su impecable instrumentación; dos discos de los que se suele hablar con la etiqueta de imperecederos. El mejor, por poco, era el primero.



Freddy Cannon – The Explosive! Freddy Cannon (Swan 1960)
Los italoamericanos fueron un pilar importantísimo en la música americana de principios de los 60. Gran parte de la culpa de la agilidad del Doo-Wop venía de ellos. Frederick Anthony Picariello era un muchacho universitario de la zona de Boston que estaba bastante alejado del meollo del Bronx, pero tenía una capacidad pasmosa para embriagar con canciones dotadas de una alegría inusitada; sus actuaciones en las college parties de aquella zona se hicieron notar y, lógicamente, consiguió un suculento contrato discográfico que le llevó a grabar infinidad de singles (la mayoría de éxito). Su primer Lp es una consecución de trallazos de pop teen imparables, pera vitalidad y energía con una fijación especial al retratar con canciones ciudades simbólicas de los USA. Es éste primer álbum habla de Boston (su hometown), Kansas, Saint Louis, New Orleans, Tallahassee, Carolina, California, Indiana y algún lugar más. Es un disco perfecto para sentirse adolescente eterno.



Morning Glory – Two Suns Worth (Fontana 1968)
Uno de esos grupos cuyo único disco no tuvo trascendencia, aunque sí merecimientos para ello. Californianos, ensamblados en el epígrafe psicodelico, tenían mucho que ver con Mamas & The Papas, Spirit o Jefferson Airplane. No eran tan poppies como Mamas ni tan ácidos como Jefferson, las coincidencias estribaban en la dualidad vocal masculina femenina. Básicamente el trabajo duro lo realizaba Bob Bohanna, bajista y guitarrista rítmico, que también tenía su aporte vocal. Como ocurrió en aquellos días ante tanta marejada de grupos del género, su LP no tuvo ningún tipo de repercusión y han sido las más recientes generaciones de críticos quienes han alabado su creatividad. Otro caso flagrante de injusticia artística.







































miércoles, 25 de junio de 2014

15 ESTÍMULOS SONOROS PARA ENGRANDECER NUESTRAS EMOCIONES

Rockpile – Seconds Of Pleasure (F-Beat 1980)
Una de mis debilidades personales. Rockpile fue un grupo que se formó a partir de la ruptura de Brinsley Schwarz; Nick Lowe se reunió con su viejo amigo Dave Edmunds y decidieron darle forma. Pero tenían unos contratos que les ataban a sus respectivas compañías y el grupo no podía existir a nivel discográfico, sí en cuanto a directos, pero no podían sacar discos. Aquello les mermó hasta el punto de ir deteriorando la ilusión, a pesar de conseguir grabar al concluir dichos contratos. Cuando pudieron utilizar el nombre de Rockpile para imprimirlo en una portada, ya habían tenido sus momentos de excitación y estaban en proceso de hastío. Pero el álbum salió perfecto, eran demasiados años esperando grabar aquellas canciones que habían guardado celosamente y que en ningún Lp de Lowe o Edmunds habían aparecido. Hicieron una serie de giras apoteósicas, pero acabaron enfadándose; fueron muchos años esperando la oportunidad y se habían quemado. En cuanto al disco, es un compendio de rock con tintes clásicos, power-pop, nueva ola y adrenalina que aturde desde la primera escucha, con canciones que son gemas del sonido inglés de principios de los 80.
No hay duda, es, como ya lo había dicho, un LP perfecto.
La primera edición contenía un curioso EP con versiones de los Everly Brothers, pero eso era más bien una anécdota.



Kak – Kak (Epic 1969)
No fueron excluidos de la escena de San Francisco, pero no estaban en la misma dimensión que Jefferson Airplane o Grateful Dead, aunque sus premisas fueran más cercanas a las de Moby Grape o Quicksilver Messenger Service. Pero eran más folk que todos los citados, sin renunciar a los estímulos ácidos de su generación. Liderados por Gary Lee Yoder, guitarra y compositor, junto a Dehner Patten, el otro guitarra, llegaron incluso a aventajarse dentro de la psicodelia con un estilo paisajista en un entramado de guitarras bastante envolvente. Quizá el fracaso de su único LP les hizo desistir antes de tiempo, ya que en solitario nunca consiguieron nada. El LP es un tratado que huye de la ortodoxia psicodélica para adentrarse en campos líricos de excitantes momentos climáticos.



The Maze – Armageddon (MTA Records 1969)
De las profundidades del oscurantismo de San Francisco, un álbum que nunca fue representativo de aquella escena, por cuanto está trabajado con una densa capa de órgano y tensión. The Maze editaron sólo aquella rareza sónica a principios de 69, año del desencantamiento, cuando el movimiento psicodelico había perdido su identidad política (se la habían fulminado, mejor dicho). De alguna forma, ellos enlazaban los temas en el mismo estilo que unos Iron Butterfly, para hacernos una idea del tratamiento sobrecargado con el que se enfrascaban en sus composiciones. Un gran disco que llega, por momentos, a ser asfixiante.



Mickey Jupp – Juppanese (Stiff 1978)
Jupp era un viejo zorro del pub rock inglés; desde principios de los 70 estaba involucrado en diversos proyectos con grupos que lograron una notoriedad manifiesta entre la prensa especializada, no así entre el público, ya que sus ventas fueron exiguas. Primero fueron Legend, con tres discos redondos, luego fichó por Stiff y compartió cartel con Nick Lowe, Elvis Costello, Ian Dury o Wreckless Eric; allí grabó fascinantes discos en los que combinaba su experiencia de pub rock con la incipiente nueva ola. Este fue su primer disco en solitario, con una portada realmente jocosa, jugando con su apellido y con la comida japonesa (error grave, no es comida japonesa la que aparece en la portada, sino china, pero bueno...). El disco está regado de envidiables estribillos y canciones enérgicas que caminan entre el sonido tradicional británico y la fuerza de la New Wave. Como ayuda colateral estaban en la grabación músicos brillantes como Chris Spedding o Gary Brooker (Procol Harum). Realmente bueno.




Sam The Sham & The Pharaohs – Li'l Red Riding Hood (MGM 1966)
Domingo Samudio, era un texicano (porque así se les llama a los descendientes de mejicanos ya nacidos en Texas) que ilustraba el sonido tex-mex con tintes de rock-a-billy y garage. Sus discos eran tremendos, en ellos encontramos el sentido del humor clásico de los mejicanos y el desparpajo del combinado huracanado que le imponía a todos sus trabajos, en un batiburrillo de soul y demás especias antes citadas. Tuvo un enorme impacto con "Wooly Bully" una desternillante oda a la algarabía del estado más gigantesco de América, pero son sus posteriores discos los que contienen sus mejores composiciones y en éste, su cuarto LP, hay referencias a todos los simbolismos fronterizos, como "The Phantom", "El Toro De Goro (The Peace Loving Bull)" o la irresistible que da título a este excitante disco de mezcolanza mariachi y rockera.




The Aynsley Dunbar Retaliation - The Aynsley Dunbar Retaliation (Liberty 1968)
Tomaban el nombre de su batería, aunque eran una formación no dependiente de ningún músico por encima de otro. Era un grupo en plena eclosión del fenómeno de revisitación del blues en Inglaterra a finales de los 60, pero escapaban a la ortodoxia del movimiento. A pesar de estar conectados con John Mayall o Chicken Shack, su modus operandi era algo más ácido, por ello sus cuatro discos muestran una forma distintiva de ver el blues inglés con bastantes dosis de psicodelia. Posiblemente su primer LP (este) es el más acertado, donde se intercalan canciones de tinte purista con experiencias más aventajadas, como la canción que abre el álbum y que es una deformación velada de un tema de Donovan "Hey Gypt", con otro nombre y otra definición.http://www.youtube.com/watch?v=mhSd1teDuKc




Cupid's Inspiration – Yesterday Has Gone (Date 1969)
Uno de esos grupos que jugaban a la confusión, o al despiste, según se mire. Procedentes de Inglaterra, su adaptación del pop al estilo californiano, tintado de un claro objetivo sunshine, hizo que muchos pensaran acerca de su real ubicación. Pero sí, eran ingleses; con canciones regadas de la clásica inspiración americana y ese tipo de arreglos que condiciona el tema hacia una grandilocuencia almirabarada pero exquisita. Tuvieron un cierto impacto con la canción que sirve como título al LP, una versión blanqueada de Little Anthony & The Imperials, pero hay varias píldoras endulzadas en éste único disco que tuvieron la oportunidad de grabar. Se separaron, se volvieron a unir y se volvieron a separar y, mientras tanto, se les olvidó completamente. Su único disco tiene dos portadas diferentes, según sea la edición americana o británica. Yo tengo la Made in USA.




David Essex – Rock On (CBS 1973)
Comenzó su carrera como actor en obras teatrales donde la música era un factor primordial, aprovechando su bonita voz. Además de ser un buen vocalista, tenía maneras como compositor y quería escaparse de la etiqueta de "cara bonita", por eso construyó a su alrededor toda una infraestructura de músico capaz de llevar una evolución propia, sin el apoyo de la mass media, que siempre le vio como un atrayente modelo para adolescentes. Y, por aquellos tiempos, explotó el Glam en Inglaterra, que tomaba mucho del semblante del rock-a-billy cincuentón, algo que gustaba mucho a Essex. Al mismo tiempo que participaba en la obra músico teatral "Godspell", grabó su primer Lp, que coincide y mucho con lo que Marc Bolan hacía con T.Rex y lo cierto es que salió un disco brutal (realmente como los tres o cuatro siguientes, en los que demostró ser muy bueno), un trabajo redondo de rock clásico con efluvios de glam.




We Five – You Were On My Mind (A&M 1965)
Procedentes de la escena folk de San Francisco, estos universitarios de clase media/alta transformaron la esencia de la otra costa (el folk del Village neoyorkino) en un claro acercamiento al pop. Contaban con la bellísima voz de Beverly Bivens y con el hermano de John Stewart (Kingston Trio -Scott Mackenzie y John Phillips-) como músico de base. Tomaron canciones prestadas y algunas propias, pero lo que les catapultó a la fama fue la adaptación de un tema del dúo canadiense Ian & Sylvia, la canción que da título a su primer disco, un trabajo esmerado de folk dulce que sale airoso ante la comparación con la agresividad del otro bando. Una delicia.




Linda Perhacs – Parallelograms (Kapp 1970)
Es característico que un disco pase a formar parte del elenco de los álbumes elegidos por la crítica muchos años después de ser editado. Eso suele ocurrir, en general, con el arte aventajado, aquél que se exhibe de un modo tan atrevido que resulta incomprensible para su tiempo. Perhacs era una dentista de ascendencia británica que vivió la escena de California bajo un prisma tranquilo, nada de drogas, nada de reivindicaciones políticas, nada de sexo libre... ella era un ama de casa con unas sensibilidades especiales para la música, poseedora de una voz frágil, tenue y aterciopelada, que recreaba espacios abiertos sonoros tan embriagadores como difíciles de entender para los tiempos eléctricos que corrían. No era folk porque los ensamblajes estaban más cerca del rock, no era psicodelia porque su concepción se asemejaba al pop más ensoñador. En fin, no era nada fácil calificar aquél disco tan bello como sombrío, tan dulce como complicado. Lógicamente no pudo seguir con sus iniciativas musicales, hasta que treinta años después alguien dijo que aquello era una obra maestra. Y a ella le hizo gracia.




Commander Cody And His Lost Planet Airmen – Lost In The Ozone (Paramount 1971)
Ubicados en la zona industrial de Detroit, eran una excepción en la música de la Motor City, ya que sus parámetros rondaban acepciones Country o Western Swing. Formado por componentes que provenían de multitud de lugares de los USA, sureños, del norte, californianos y hasta de Nueva York, su primer LP fue un impulso divergente al clasicismo de este sonido, por eso lograron colocarse en festivales y el el circuito post-hippie (tenían mucho que ver con las puestas en escena de Grateful Dead). Además, eran terriblemente divertidos, sus conciertos eran una auténtica algarabía que aunaba rock, country, folk, blues e incluso ragtime. Descubrir discos como este, ahora mismo, es como aspirar una bocanada de aire puro libre de fragancias genéricas.




The Jetset – There Goes The Neighbourhood! (The Dance Network 1985)
Un píldora vitaminada para combatir cualquier atisbo de depresión. El primer Lp de este grupo, tildado de revivalista, que se metió en plena etapa sintética de los 80 con las medidas de sastre tomadas del pop de los 60, es algo más que un huracán de vitalidad. Paul Bevoir, compositor prolífico de gemas que conectaban con la ideología mod del 65 y con aquellos memorables estribillos del Merseybeat, construyó una banda a su medida que tuvo la osadía de rubricar cinco formidables discos contracorriente en una época hostil para la lírica. Y salió airoso del asunto, se divirtió y dejo un testamento optimista para las siguientes generaciones. Sus cinco discos son casi pluscuamperfectos, pero son de muy difícil localización, así pues no rechacéis una edición en doble Cd que lo contiene todo. En todo caso, algunos tuvimos la suerte de agenciarnos con estos discos en su momento, cuando la cosa de encontrarlos era más fácil. De matrícula de honor, amigos.




The Real Kids - The Real Kids (Red Star 1977)
Uno de los grupos de la escena punk de Boston que tenía mucho que ver con el garage. En realidad John Felice hacía melodías pop con mucha adrenalina y eso le hizo regenerar la escena bostoniana, que por entonces estaba bastante cerca del AOR, con grupos como Aerosmith mandando en las listas. Con mucho desparpajo y libres de arreglos superfluos, los Real Kids también se podían etiquetar en el movimiento del Power-Pop, ya que sus estribillos eran diáfanos y su actitud menos beligerante que los grupos punks. Aún tuvieron oportunidad de seguir sacando algún disco más, pero el ímpetu amateur de este Lp nunca lo superaron.




Albert Collins / Robert Cray / Johnny Copeland – Showdown! (Alligator 1985)
Hablar de Blues a mediados de los 80 es todo un atrevimiento; sus mejores logros como género se materializaron algunas décadas antes, pero el disco que nos atañe es un trabajo que tardó en realizarse hasta que tres guitarristas con distintos conceptos de la música negra se reunieron en torno a este LP. Tres generaciones distintas de bluesmen que coincidían muy poco entre sí, sólo que eran extraordinarios guitarristas. Collins es uno de los grandes de la electricidad, un heredero de los mejores, pero con el punch del houserockin', Copeland es tan versátil que mezcla sin pudor el clasicismo con el Soul e incluso influencias africanas y Cray es un estilista del movimiento, un sofisticado del blues que contrasta con la fuerza de los otros. Los tres crean un álbum fuera de su tiempo, con recreaciones de leyendas e impulsos propios. Puede que un disco de Blues de algunos años antes sea más auténtico, pero éste es un tratado modernista de un estilo que debería ser eterno.
Un monumento contemporáneo a una forma musical histórica.




Jack The Lad – It's... Jack The Lad (Charisma 1974)
La primera escisión de los fabulosos Lindisfarne trajo a Jack The Lad. Ellos fueron una consecuencia lógica de la doble evolución que partió la banda nodriza en dos; por un lado Alan Hull, que se apartó del folk tradicional y se adentró en terrenos de rock con aristas psicodelicas y por otro Simon Cowe Y Ray Laidlaw, que seguían fieles a buscar las raíces del sonido irlandés o escocés. Ellos venían de la zona de Newcastle, cercana a la frontera escocesa y se apasionaban por los sonidos folk de toda la parte norte de las islas. El primer LP de Jack The Lad es tan brutal como los mejores de Fairport Convention, Incredible String Band o Steeleye Span, pero más divertido y el uso de fiddle está más centrado en la herencia irlandesa. Pero no sólo es un disco de folk, los ramalazos rock pueblan también sus canciones, haciendo de este álbum un trabajo memorable.

















jueves, 22 de mayo de 2014

10 RAZONES SONORAS PARA APASIONARSE EN SOLEDAD (O CON COMPAÑÍAS COMPLACIENTES)

ESTAS SON LAS ULTIMAS 10 ENTRADAS DE DISCOS DEL DÍA QUE VOY COLOCANDO EN EL FACEBOOK.

Pavlov's Dog – At The Sound Of The Bell (Columbia 1975)
El rock progresivo siempre ha sido característico de Europa, en muy pocas ocasiones casos de grupos de esta índole en Estados Unidos han causado demasiada sorpresa, ya que, invariablemente, acababan acercándose al AOR o incluso al heavy metal. Excepción notable es la de Pavlov's Dog, banda de St. Louis que asimilaba las enseñanzas de los grupos progresivos británicos, especialmente los del sello Charisma (Genesis, Van Der Graaf Generator...) y lograban un climax en sus discos esmerado y casi metamático. Ricos en matices y arreglos, poseían una extraordinaria voz en su cantante y líder, David Surkamp, quién elaboraba unos difíciles registros para elevar a la cúspide canciones extensas y mágicas. Hicieron dos únicos Lp's, siendo su segundo disco una obra bien temperada que gana con el paso de los años y muestra el porqué un grupo americano como ellos llegaba a lo excelso mientas otros se quedaban en la anécdota (como Kansas, por poner un ejemplo). Abrumadores.



Hamilton, Joe Frank & Reynolds – Hamilton, Joe Frank & Reynolds (ABC/Dunhill 1970)
Dan Hamilton, Joe Frank Carollo y Tommy Reynolds empezaron en el circuito de bandas surf de Los Angeles, teniendo cierta relevancia con los T-Bones. Pero ellos estaban más interesados en el sonido soul negro y en ciertos toques sureños, inspirándose en grupos como Three Dog Night, por eso su primer Lp recogía esas esencias. En lugar de tomar un nombre común como grupo, prefirieron poner sus apellidos es este trabajo rotundo de soul blanco que te atrapa al instante. Canciones diáfanas y contagiosas que rebosan alegría y que son portadoras de unos arreglos de viento incontestables, además de leves acercamientos al sonido latin. Producidos por Steve Barri, amigo personal y colaborador de P.F. Sloan, el resultado global de este LP es absolutamente memorable, cosa que no pudieron igualar en sus dos siguientes discos. Sin desperdicio desde el primer corte al último.



Bulldog - Bulldog (Decca 1972)
De las cenizas de los Rascals (anteriormente Young Rascals) nace esta banda de power-pop clasificable junto a Raspberries o Big Star, aunque con un posicionamiento muy neoyorquino. Dino Danelli era uno de los músicos que más aportaron a los Lp's conceptuales de Rascals, los más psicodelicos, pero cuando Felix decidió marchar por otros terrenos, él insistió con un grupo menos complicado y más directo. Y nació Bulldog, otra formación de italoamericanos con pasión por la melodía. Aunque su experiencia les situó como grupo a tener en cuenta, la coyuntura de aquellos años les condenó al oscurantismo, ya que, a principios de los 70, el pop, por muy musculoso que fuera, no estaba bien visto. Afortunadamente el paso de los años no sólo es un verdugo, también sitúa al artista en su condición. Gran disco sin pretensiones, como debe ser el pop, el bueno.



Radio Stars – Songs For Swinging Lovers (Chiswick Records 1977)
Andy Ellison era un viejo conocido del pop londinense; él había militado en John's Children y había incitado a Marc Bolan a que hiciera algo con ese puñado de canciones folk que tenía agazapadas en la mochila. Luego, en plena eclosión Glam, se invento un artilugio llamado Jet, con un soberbio disco que pasó sin pena ni gloria. Reivindicado por David Bowie o Iggy Pop, entre otros muchos, se dejó cautivar por el incipiente sonido Punk y conoció a un compositor de robustas canciones del género, Martin Gordon; así nacieron los Radio Stars, amparados en el impecable sello Chiswick, que les publicó dos LP's tremendos, urgentes y rabiosos; dos discos que combinaban la fiereza mod de los sesenta (de la que era conocedor Andy), con la tensión del momento. El resultado fue absolutamente perfecto.



John Sebastian – The Four Of Us (Reprise 1971)
Tuvo que llevar la losa de haber sido el líder de una de las bandas más prominentes del pop americano de los 60, The Lovin' Spoonful, el auténtico grupo de Nueva York o, por lo menos, del Greenwich Village. Sus discos con aquél grupo son insustituibles, difícilmente superables y cargados de sensibilidad; decenas de canciones llevaban su rubrica y sellaban una época inigualable. Pero John Sebastian se convirtió al movimiento hippie, fue un defensor altivo del pensamiento e inició una carrera en solitario inspirándose en sus amigos de la Costa Oeste. El resultado no fue nada malo, al contrario, sus discos y sus apariciones en festivales como Woodstoock corroboraban su actitud y demostraban que no había perdido inspiración. Pero eran demasiado acústicos, demasiado Crosby, o Stills o, incluso, Young sin electricidad; es decir, naufragaban en busca de esas melodías excitantes que tenían sus canciones con Lovin' Spoonful. Hasta que llegó su tercer disco, donde volvía a recuperar su estilo, entre el Lennon más lúcido y el Ray Davies más entrañable. Quizá, como nadie se esperaba su retorno al pop mayúsculo, el disco pasó sin pena ni gloria, pero él lo hizo de nuevo, nos volvió a conmover con sus estribillos enternecedores.



Sleepy Hollow - Sleepy Hollow (Family Productions 1972)
Si no llega a ser por el interés del sello Cherry Red en buscar las cintas originales para reeditar este LP (aunque ha sido sólo en CD), estaríamos hablando de un disco del cual su existencia sólo consta para un puñado de coleccionistas. Sleepy Hollow eran un trio americano de la Costa Este que conectaban con la ideología pop de Badfinger y cuyas canciones tenían un poso tremendamente Beatle. Pero no eran una rara avis; seguramente si les hubieran dado un poco de cobertura, este Lp se hubiera vendido muy bien, porque era un disco atrayente para el público de canciones pop en la línea de la última época de los Beatles. Poco más se puede decir, excepto que es un álbum exquisito, bien arreglado, sin sobras y, desde luego, muy caro en su edición de vinilo original.
Disfrutadlo, os quedaréis embobados.



Eric Burdon & War – Eric Burdon Declares "War" (MGM 1970)
Todas las encarnaciones de Eric Burdon eran sorprendentes; él siempre fue el británico con alma negra más auténtico de las islas.Tras sus primeros álbumes con los Animals, en la tesitura R&B típicamente inglesa, descubrió las esencias de la experimentación, especialmente al conocer personalmente a Jimi Hendrix, lo que le incitó a montar sus nuevos Animals, con varios discos a su espalda que quitaban el hipo, literalmente. Pero Burdon era inquieto y, tras afincarse definitivamente en los USA, contactó con una banda formidable de funk, War, que habían hecho una serie de discos espectaculares de música negra del ghetto; antes habían hecho discos con el nombre de Señor Soul, ya que tenían miembros latinos en sus filas. El resultado de esa fusión de talentos dio lugar a una mezcla dinámica de Soul, Funk, Psicodelia y experiencias que aturdían, cuanto menos. Canciones propias y adaptaciones que desmontaban las originales como en un artilugio de laboratorio. Aunque es difícil elegir cual de los Lp's conjuntos fue superior (está también Black Man's Burdon), creo que éste es el disco más abrumador. Sí, eso, abrumador es la palabra.



Mark Radice – Mark Radice (Paramount 1972)
El apellido Radice está vinculado con la música en los Estados Unidos. Mark era el más pequeño de la familia y el más cercano al rock; no tuvo problemas para entrar en una compañía de discos y grabar su primer disco en 1972, con un diseño de portada realmente innovador para la época. Años después se hizo famoso por participar en Barrio Sesamo, pero esas fueron otras historias, así que hay que olvidar lo que hizo a partir de aquél LP, que no tuvo el reflejo que merecía. El disco en cuestión es un Lp de sonido entre décadas, que transpira la herencia del hippismo y se centra en el ambiente californiano que podía hacer gente como Leon Russell o Randy Newman, con composiciones que recurren a la herencia clásica del country o el folk, pero que lo redondea con electricidad. Mark, años más tarde, decidió acercar su talento a lo comercial, gracias a sus contactos familiares, pero nunca se arrepintió de aquél trabajo amateur rico en melodías y actitud



Ralph McTell – Spiral Staircase (Transatlantic 1969)
Era ya un veterano de la escena folk inglesa con tan sólo 20 años, recorriendo todos los pubs donde eran bienvenidas las guitarras acústicas, las letras sobre las miserias de la vida y una actitud política de izquierdas, sin caer en tópicos comunistas, como sus congéneres del otro lado del mundo, aquellos del Village neoyorkino. Su tercer Lp es un tratado de humanidad callejera, con algunas melodías inolvidables y su intensa voz resquebrajando historias sobre soledades, tristezas y lugares cotidianos de la rutina humana. Y, por si fuera poco, el disco se abre con una descripción de su ciudad, Londres, caminando por los sueños rotos y las incertidumbres de un mundo que se veía venir y que a nadie nos gustaba que acabase en lo que es ahora. Fíjate por donde.
Colosal.



Seatrain – Marblehead Messenger (Capitol 1971)
De las cenizas de Blues Project, con la ayuda de un joven músico tejano (Peter Rowan), nacen estos Seatrain, conservando el espíritu hippie y usando raíces del country y el folk americano. Su sonido fue muy Costa Oeste y lo cierto es que su versatilidad se movía por los terrenos de sus componentes, que tenían otras aventuras personales; por eso nunca fue un grupo entendido como tal, sólo un proyecto de varios músicos que coincidían en idearios. Con esas premisas y la producción de George Martin, se embarcaron en su tercer LP, el más ambicioso en cuanto a sonido y el más creativo en cuanto a composición. Pero no tuvieron demasiado apoyo logístico y acabaron aburriéndose, haciendo un cuarto disco sin alma y dedicándose a sus historias paralelas, que alcanzaban grandes momentos, como las de los Rowan Brothers.






















domingo, 4 de mayo de 2014

15 Nuevas entregas de discos apasionantes

Murray Head – Say It Ain't So (Island 1975)
Tuvo que lidiar con la etiqueta de actor para adolescentes, debido a su cara bonita y a que fue reclamado en films de dudosa calidad, más bien comerciales. Pero era un excelente compositor de pop con efluvios folk y así lo demostró en un sugerente disco de debút, "Nigel Lived", secundado por este segundo álbum, más melancólico y tenso, casi inspirador de esa generación de perdedores sónicos que ahora capturan nuestra atención. Y ya no pudo hacer mucho más; seguramente se agotó ante tal despliegue de imaginación y bucolismo. Siguió en el mundo del cine comercial, vivió mucho tiempo en España y se le conocieron infinidades de romances con estrellas del alterne vulgar cinematográfico. pero aún hay gente que recuerda aquél muchacho tímido de voz resquebrajada que nos hizo llorar con su ternura y con momentos rebosantes de pasión. Momentos que inundan este disco.



The Chocolate Watchband – The Inner Mystique (Tower 1968)
En la soleada California se cocían bastantes productos químicos relacionados con el sonido. Si por el norte se confeccionaba un hallazgo regado de esperanza hippie, por Los Angeles todo rezumaba un cultivo de ácido lisérgico despampanante. El que tenían grupos de tinte garagero como los Standells y, especialmente, estos psicóticos Chocolate Watchband, cuyo segundo Lp es un trallazo de viaje eléctrico estremecedor para volar hacia espacios mentales infinitos. Guitarras tremebundas y voces agridulces en parajes de cosmos de energía decibélica. Toma ya definición!!



Spiral Starecase – More Today Than Yesterday (Columbia 1969)
Sacramento, capital administrativa del estado de California. Pocos grupos recordamos de aquella localidad, porque todos los que allí nacían se largaban de inmediato a San Francisco, a pocas millas de allí. Pero de Sacramento eran Spiral Starecase, una banda multiforme de pop almibarado y enriquecido por dosis altas de Sunshine. Muy alegres, muy optimistas y... muy efímeros. Su único LP contenía gemas preciosistas que contrastaban con lo ácido del momento, sus pintas tampoco es que hicieran mucho por la labor y, tras un Lp de presentación tan excitante como olvidado, pasaron a mejor vida, a pesar de tener un éxito en ciernes (la canción que da título al álbum). No es que se les echara mucho de menos, pero ahora, tras el paso inexorable del tiempo, descubrimos las esencias de un trabajo bien calibrado de pop cristalino apoyado por dos excelentes secciones de viento y cuerdas. Soul pop blanco en estado purísimo!!



Joe Walsh – Barnstorm (ABC/Dunhill Records 1972)
Walsh era, comparativamente, el Clapton americano. Militó en los tres y fundamentales discos de James Gang y fue requerido por un buen número de músicos por su versatilidad y su elegancia tocando la guitarra. Su primer Lp presenta una conjunción de caminos por los que se encontraba cómodo; esencias de blues, country rock y herencias psicodelicas que se traslucen en un álbum cambiante y, a su vez, homogéneo. La pulcritud de sus fraseos, su bien timbrada voz y los ayudantes que empleó en el disco elevan a un gran nivel el talento que venía demostrando desde hacía años en sus colaboraciones. Era preciso que tomara relevancia y adoptara bajo su propio nombre una serie de discos formidables que dan comienzo con este LP. Un disco mucho más vibrante de lo que el reconocimiento le ha dejado.



Pete Shelley - Homosapien (Genetic 1981)
Tras la debacle de los Buzzcocks, las dos cabezas visibles de la banda iniciaron caminos separados, era la única solución para no matarse. Shelley era, de sobras es sabido, el genio real de la banda, pero nadie se esperaba el concepto que iba a abrazar en su primer disco, un LP electrónico de música experimental que nada tenía que ver con el espíritu pop-punk de su banda; aquél paso en falso se llamó "Sky Yen". Afortunadamente, su regreso al mundo del rock fue aplastante, recuperando el sonido del último álbum de Buzzcocks, que contenía algún atisbo, leve hay que decir, de tecno pop. Nada de qué asustarse, las canciones de "Homosapien" siguen siendo urgentes, energéticas y cargadas de pop irresistible y escucharlo ahora mismo es como respirar a pleno pulmón oxígeno sin manipular, realidad nada transgénica, vamos.



Jay & The Techniques – Love, Lost & Found (Smash 1968)
A pesar de que sus pequeños hits los consiguieron al principio de su carrera, en el 66, con su álbum de debút "Apples, Peaches, Pumpkin Pie", es con su segundo Lp, dos años después, cuando logran establecer un hilo común entre el sonido Soul del norte y lo que tiempo después se llamará Disco Music y se afincará en Filadelfia. Ellos eran también del estado de Pensylvannia y de ahí la conexión, pero sus canciones tenían un brío inesperado para ser catalogables como precursoras reales de la disco music; realmente yo los encuadraría como Northern Soul. Su elegancia estaba a la altura de sus composiciones.
IMPECABLES



The Tremblers – Twice Nightly (Johnston Records 1980)
Peter Noone era uno de los "pretty faces" británicos más reconocidos del merseybeat 60's. Formaba parte de los encantadores Herman's Hermits, cuyos discos eran la parte más deleitable y menos agresiva del beat. Tras una serie de álbumes que triunfaron plenamente en los Estados Unidos, acabó viviendo allí y metiéndose de lleno en el mundo de la televisión. Guapo era, desde luego, y muy inglés, que eso llamaba la atención. Nadie puede discutir lo buenos que eran los discos de Herman's Hermits, pero Peter no quería volver a recuperar ese ambiente tan sixties y su regreso a la música estuvo marcado por el creciente fenómeno del power-pop, una música irresistible que bebía de las fuentes beatle y le dotaba de una energía más americana. Él no sabía que el power-pop era tan fantástico como ignorado y que, pese a tener todos los ingredientes para ser consumido por masas, acabó siendo un movimiento muy muy minoritario (excepto algunos casos como Cheap Trick o Tom Petty). La cuestión es que montó su grupo de power-pop para manufacturar un LP imponente, ortodoxo del género e imposible de superar. Y no vendió, ni siquiera para darle la confianza necesaria para continuar. Y ahora, casi treinta años después, lo descubrimos como un disco embriagador de pop fulminante y contagioso. Power-P-U-T-A-D-A.



Tea & Symphony – An Asylum For The Musically Insane (Harvest 1969)
Cuando en Inglaterra se conjugaba el Folk y la psicodelia se encontraron tesoros difíciles de catalogar; eran posicionamientos increíblemente originales y dejaron un legado insuperable. Muchos grupos vertieron su talento en una serie de ráfagas y se secaron. Eso pasó con Tea & Symphony, un trío de iluminados que logran un disco soberbio donde los paisajes ácidos se combinan con sentido del humor planeando sobre todo el álbum un ligero ambiente pop que lo hace encantador. En algunos instantes hay paralelismos con el sonido irreverente de Daevid Allen y sus Gong, incluso a Kevin Ayers en su etapa más bohemia. En definitiva, es una joya para degustar en plenas facultades patafísicas (o así).



Jo Mama - Jo Mama (Atlantic 1970)
Muchos conspiradores del sonido sureño americano coincidían en buscar otros refugios en los que mostrar su diversidad, Jo Mama era una banda versátil en esto, con dualidad de voces masculina/femenina, ciertos atisbos de herencia hippie de San Francisco, fuerza del soul negro (militaban en la Atlantic, toda una declaración de principios), actitud bluesera y gotas sugerentes de latin; conclusión: un grupo excitante de canciones densas y cargadas de alma. Hicieron sólo dos LP's, los dos brillantes, pero quizá el primero contiene la mayor carga anímica de su estilo, sobrecargado y sobrecogedor, todo en el buen sentido, por supuesto.



The Seeds – A Web Of Sound (Crescendo 1966)
Catalogados habitualmente como grupo de Garage, Los Seeds de Sky Saxon no eran muy tópicos al respecto. Su música caminaba en torno a diversas experiencias, desde el blues hasta lo folk, sin dejar de lado el movimiento psicodelico, del que, obviamente, formaban parte. En 1966 hicieron aparición con sus dos primeros Lp's, éste fue el segundo, no tan arrebatado como su predecesor, pero mucho más emocional y creativo. Su agresividad se redujo lo suficiente como para dejar entrever esas esencias melódicas que parecían ocultas en su primer trabajo y, aunque en este segundo álbum no hay gemas de la talla de "Pushin' Too Hard" o la gloriosa "Can't Seem To Make You Mine", el conjunto global del LP parece más elaborado, mejor grabado y fantásticamente estructurado. No es de extrañar que a ellos no les gustara especialmente la etiqueta de "Garage" como definición de su música.



Green On Red – Scapegoats (China Records 1991)
Uno de los últimos reductos de sonido americana a principios de los 90. Dos músicos de gran talento compositivo, Dan Stuart y Chuck Prophet, en plena efervescencia de creatividad, tras varios discos anteriores (todos magníficos) que cristalizan en un trabajo desértico y lleno de porciones eléctricas. En sus inicios, salpicaron sus canciones con elementos psicodelicos, pero luego se centraron en recorrer con sus guitarras afiladas el estilo de rock americano con bastante raíz en clásicos como Dylan o Murphy. Cuando llegan a este álbum parece que lo hacen con la lección bien aprendida. Glorioso!!



The Troggs – Love Is All Around (Fontana 1968)
Condenados a ser flor de un día a consecuencia de su mastodóntico éxito "Wild Thing", nunca se valoró lo suficiente a un grupo atrevido, precursor del Glam y seductor como pocos. La presencia impactante de Reg Presley, su descaro y arrogancia, junto a la actitud del resto de la banda y a una serie de canciones formidables, hicieron poca mella en la prensa, que siempre les recordó por su primer disco "From Nowhere", mucho peor que álbumes como éste, editado en principio para el mercado americano y, como he dicho antes, iniciático en el posterior advenimiento del Glam. Y, además, a mi me gusta mucho más "I Can't Control Myself", que está aquí, omnipresente.



The Dependables – Klatu Berrada Niktu (United Artists 1971)
Una de las primeras muestras de supergrupo; de las cenizas de los magistrales Millennium y los psicóticos Blues Magoos nacen Dependables pero, al contrario que sus bandas embriones, ellos conectan con el Soul y lo graban con acentos algo ácidos. El resultado da un gran álbum que no tuvo continuidad, posiblemente por las personalidades enfrentadas de Joey Stec y Ralph Scala, junto a Ron Gilbert, y es que es bastante complicado aunar estilos antagónicos como lo que ellos estaban empleando con la influencia negra y el reducto que les quedaba de la psicodelia, por no hablar de las procedencias, Nueva York y California. En todo caso, legaron un álbum incandescente que posee mucho ritmo y una instrumentación rica. Desgraciadamente no tuvo repercusión y eso acabó por confinar al grupo al olvido y la disolución. Como es habitual, ha sido descubierto muy tarde, pero por lo menos ahora se reconoce su altísimo nivel.



Chuck Willis – King Of The Stroll (Atlantic 1958)
Un inconmensurable vocalista de Blues y R&B que no tuvo tiempo para expresar todo su talento. Con sólo dos discos en el mercado y un puñado de singles, su voz aterciopelada manejaba las canciones con una suavidad que contrastaba con la fiereza de sus contemporáneos. Conocido como "King Of Stroll", utilizó su apelativo cariñoso para titular su segundo y último LP, un esmerado tratado de R&B con tesitura soul y enorme capacidad de seducción. Inspirador años después de Elvis, Sam Cooke, Charlie Rich y Otis Redding, sus baladas crearon escuela hasta que una peritonitis se lo llevó por delante. Demasiado pronto.



Tomorrow - Tomorrow (Parlophone 1968)
Artefacto de la psicodelia btritánica elemental. Portador de músicos con talento sobrado, entre los que destaca el guitarrista Steve Howe (más tarde fundador de Yes) o el vocalista Keith West. Degustar este LP es como regresar al instante en el que el sonido Beat inglés despertó hacia senderos más complicados, buscando instantáneas y encrucijadas con flashes hipnóticos y entramados de guitarras alucinantes. Nadie se explicó lo inmediato de su ruptura, ya que West no se empleó a fondo en ningún proyecto personal y Howe tardó lo suyo en formar el combo progresivo de Yes (aunque tuvo tiempo de participar en otra interesante banda, Bodast). Adoradores de la etapa más psicótica de los Beatles, entroncan perfectamente con la época post Sgt Peppers.